EL GANADO BRAVO Y LA DEHESA

 

La dehesa está íntimamente ligada a la cría en extensivo de ganado bravo para lidia. En sus campos pastan tranquilos los toros que luego serán lidiados en las plazas, a su vez las vacas bravas paren y crían a estos futuros astados.

Si el cerdo ibérico es el rey de la dehesa, el toro de lidia es la bravura de la dehesa.

lidiafuente: http://www.magrama.gob.es/es/

“El destino productivo de los animales de la raza bovina de Lidia es la participación en espectáculos taurinos. Éstos se dividen mayoritariamente en dos grupos: aquellos que se celebran en plazas de toros con lidia reglamentada en etapas (corridas de toros, novilladas picadas, novilladas sin picar, festejos de rejones, etc.), y los populares, que se celebran en tales plazas o lugares de tránsito público (suelta de reses, encierros, etc.) y cuentan con una tradición mucho más antigua.  Así, la corrida de toros surge, según Ortega y Gasset, en torno a 1728 tras un largo proceso evolutivo”.[1]

Es destacable que la raza de lidia está reconocida dentro del Catálogo de razas oficialmente reconocidas por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, siendo una raza que genéticamente se adapta perfectamente al entorno de la dehesa.

Tradicionalmente se distinguen estas castas:

–         Casta NAVARRA.

–         Casta  MORUCHA.

–         Casta JIJONA.

–         Casta CABRERA.

–         Casta VAZQUEÑA.

–         Casta VISTAHERMOSA.

castas toro de lidiafuente: http://www.feagas.com/

“Esa selección genética, que ha hecho del toro de lidia actual una especie nueva, única e irrepetible en el mundo, ha tenido y tiene como fin propiciar la expresión artística, plástica, emocional, de unos pocos humanos privilegiados, a los que llamamos toreros, ante los públicos. Esto es un evidente hecho cultural”.[2]

La conservación de la raza es fundamental por lo que existen varias asociaciones que gestionan el Libro Genealógico de la raza:

–         Unión de Criadores de Toros de Lidia.

–         Asociación de Ganaderías de Lidia.

–         Agrupación Española de Ganaderos de Reses Bravas.

–         Ganaderos de Lidia Unidos.

–         Asociación de Ganaderos de Reses de Lidia.

La dinámica de una ganadería de lidia comienza con el nacimiento de los animales que serán lidiados o formaran parte de la ganadería, para ello existe el rebaño de las vacas bravas separado del rebaño de los toros que tras varios años estarán preparados para la lidia. Entre las cuatro o cinco semanas el becerro comienza a pastar, complementando la toma de leche.

A los nueve-once meses, se desteta a los becerros y comienza el herraje, en el que se marcaran en ellos el origen de la divisa bajo la cual se crían.

En el herraje se les hacen cuatro marcas. Una marca para la asociación, otra para la ganadería, un guarismo para el año ganadero y otra marca que lo identifica con un número de tres dígitos.

Con dos años y medio se llevan a la tienta donde se evaluará si cumplen los requisitos para la lidia. En las ganaderías se distinguen según la edad:

–          Añojo (becerro de uno a dos años).

–          Eral (novillo de entre dos y tres años).

–          Utrero (novillo que ha cumplido los tres años, en el que empiezan a crecer los cuernos).

–          Cuatreño (toro de cuatro años).

El Reglamento permite lidiar ejemplares de hasta seis años en corridas de toros. La reglamentación exige a su vez la lidia de erales en las novilladas sin picadores y de utreros  en las novilladas con picadores. De esta forma un macho puede ser embarcado para una plaza de toros desde que cumple dos años y hasta que tenga seis cumplidos.

Por un lado, los sementales se encuentran en el rebaño con las vacas donde por lo general se realiza la cubrición por monta natural.

A los erales se les realizan tientas de acoso y derribo, mientras que a las eralas, y a veces a las vacas cuatreñas, se las tienta en la plaza.

Con los años, los cuatreños son animales con su musculatura más desarrollada, son más solitarios y suelen pelearse, estando las jerarquías entre ellos establecidas.

Finalmente, los mejores toros seleccionados serán llevados a la plaza.

En resumen, entre encinas y alcornoques de la dehesa, los toros y vacas encuentran la sombra y los pastos que necesitan para su desarrollo.

 


[1] Programa de Mejora de la Raza Bovina de Lidia (Magrama, abril 2011).

[2] Isabel Carpio. Unión de Ganaderos de Toros de Lidia.

Por Dehesas Ibericas

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