PASTOS

PASTOS

      Los pastos de la dehesa son la base de la alimentación en extensivo del ganado de la dehesa. La variedad de especies es muy amplia, siendo más frecuente la presencia de plantas anuales que de perennes.

        El paisaje más frecuente es una alta producción de pastos en primavera y menor en otoño, no habiendo pastos en invierno y verano, siempre en función del típico clima mediterráneo, con inviernos secos y fríos y veranos secos con altas temperaturas. La lluvia de otoño crea la mayor parte de los pastos del año y amortigua el efecto de la lluvia de primavera.

     La producción de los pastos naturales de zonas semiáridas del suroeste  de la Península Ibérica (dehesa) es limitada tanto en cantidad como en calidad, siendo sus valores medios anuales de 1.440 kg/ha de M. S. con 10,3% de Proteína Bruta (P.B.) y 55,2 % de Digestibilidad de la Materia Orgánica (D.M.O.). Cuando se mejoran los pastos, con fertilizaciones fosfóricas o con introducción de especies más fertilizaciones fosfóricas, las producciones aumentan llegando a alcanzar los 2.500 kg/ha de M.S., con 12,6 % de P.B. y 60,7 % de D.M.O.[1]

      Los pastos naturales tienen en general baja calidad, lo que condiciona la producción animal y el sistema de manejo. El binomio profundidad del suelo/capacidad hídrica es el factor de mayor influencia en la producción de los pastos naturales, llegando a duplicar la producción cuando este binomio alcanza valores altos.

       Entre las especies herbáceas más comunes en los pastos de la dehesa se encuentran las siguientes ([2]):

  • Leguminosas: Trifolium subterraneum, T. cherleri, T. glomeratum, T. striatum, T. stellatum, T. boconei, T. scabrum, T. tomentosum, T. cernuum, T. suffocatum, T. angustifolium, T. arvense, T. campestre, Ornithopus compressus, O. sativus, O. pinnatus, Medicago polymorpha, M. orbicularis, M. arabica, Biserrula pelecinus, etc.
  • Gramíneas: Lolium rigidum, Dactylis glomerata, Bromus mollis, Agrostis salmantica, Gaudinia fragilis, Poa bulbosa, Vulpia myuros, Hordeum murinum, etc.
  • Compuestas: Anthemis sp., Crepis sp., Tolpis barbata, Leonthodon saxatilis, Bellis annua, Senecio vulgaris, etc.
  • Otras especies herbáceasXolantha guttata, Filago gallica, Echium plantagineum, Erodium botrys, Plantago sp., Rannunculus sp., etc.

       Entre todas estas especies destacan, desde el punto de vista de productividad y mejora de los pastos, las siguientes: Trifolium subterraneum, T. striatum, T. cherleri, T. glomeratum, Ornithopus compressus. Biserrula pelecinus y Medicago polymorpha.

        Siguiendo lo presentado por el Manual para la gestión sostenible de las dehesas andaluzas, los pastos de la dehesa se pueden diferenciar en los siguientes, ordenados según su importancia superficial en la Península Ibérica:

  • Pastizales terofíticos acidófilos sobre suelos no arenosos.

 Constituidos principalmente por especies herbáceas anuales de talla pequeña a mediana, que pasan la estación desfavorable (el verano, por sequía) en forma de semilla. Presentan un máximo productivo absoluto en primavera y uno relativo en otoño.

Cobertura incompleta del suelo (50-80%) y escasez de leguminosas. Se hallan frecuentemente salpicados de leñosas heliófilas pioneras, principalmente cistáceas y labiadas.

Dominan las gramíneas anuales, entre ellas Anthoxanthum aristatum, Briza maxima, Molineriella laevis, Micropyrum tenellum, Psilurus incurvus, Vulpia myuros y V. ciliata.

Entre las leguminosas más características podemos citar Hymenocarpos lotoides, Coronilla repanda, Lathyrus angulatus, Ornithopus compressus, O. sativus, Trifolium arvense, T. campestre, T.cherleri y T. stellatum.

Puede igualmente resultar muy abundante la cistácea anual Xolantha guttata (Tuberaria guttata).

Con manejo ganadero adecuado, parte de ellos, pueden evolucionar a majadales más productivos y de mayor calidad.

 Su producción es media-baja. En torno a 700-1700 kg de MS /ha.año.

  •   Pastizales terofíticos posteriores al laboreo.

Compuestos por herbáceas anuales, principalmente gramíneas subnitrófilas, colonizadoras de terrenos labrados en años anteriores con un alto contenido en nitrogeno, con una cobertura completa. Sin presencia de especies leñosas.

Entre sus especies más abundantes podemos citar las gramíneas Aegilops geniculata, A.triuncialis, A.neglecta, A.ventricosa, Bromus rubens, Lolium rigidum, Taeniatherum caputmedusae y Trisetum paniceum, y las leguminosas Astragalus hamosus, Lupinus angustifolius, Medicago orbicularis, M. rigidula, Trifolium angustifolium, T. stellattum, T. hirtum y T. cherleri.

Presentan un máximo productivo absoluto en primavera y uno relativo en otoño condicionado por las precipitaciones de comienzos de la estación y la llegada de las bajas temperaturas. La producción estival es nula por sequía y más o menos escasa, dependiendo de la zona, durante el invierno, como consecuencia del frío.

La producción es media-alta, en torno a los 2000-3000 kg de MS /ha.año.

Su calidad es media-baja. Son muy similares, en cuanto a calidad, a los pastizales terofíticos normales, y al igual que ellos tiene un bajo contenido en proteína por su escasez de leguminosas. También ocurre, como en el caso de los terofíticos normales, que la calidad de las especies constituyentes es aceptable durante el periodo vegetativo pero baja tras la floración. Al tratarse de especies fugaces, muchas son consumidas secas, por lo que resultan menos nutritivas.

Pueden llegar a suponer una proporción alta de la superficie de la finca, tanto por estar sobre terrenos cultivables como por ser los primeros que colonizan los terrenos en los que el arado se ha empleado como herramienta de desbroce.

  •  Majadales.

 El majadal constituye el óptimo pastoral del medio mediterráneo.

Son especies de escasa talla, por adaptación al pastoreo, con una cobertura completa. Las especies integrantes tienen porte rastrero y otros mecanismos de protección ante éste, como bulbos, estolones, enterramiento de semillas, etc.

 Creados y sustentados por una actuación intensa y continua de altas cargas de ganado, cuya influencia se manifiesta, básicamente, por medio de la incorporación de materia orgánica y nutrientes con las deyecciones, un elevado consumo y una ligera compactación del suelo debida al pisoteo.

 Como consecuencia tienen aspecto de pasto apurado y muy denso, compuesto

únicamente por especies herbáceas. En ellos domina la gramínea Poa bulbosa, cuyas macollas de hojas secas confieren un aspecto muy característico al pastizal en plena primavera, como consecuencia de su agostamiento temprano al comienzo de esta estación.

poa bulbosa
Poa bulbosa (wikipedia)

 Predominio de Poa bulbosa, acompañada por otras especies anuales y vivaces de buen valor pascícola y muy adaptadas al pastoreo. Entre ellas destacan, sobre sustratos silíceos, los tréboles, y muy especialmente el subterráneo (Trifolium subterraneum). También son abundantes otras leguminosas como Ornithopus compressus y Astragalus pelecinus.

Producen desde el otoño temprano, suelen detener su crecimiento en invierno y tienen un máximo productivo desde finales de invierno a finales de primavera, con agostamiento estival.

Las gramíneas son muy abundantes cuando las lluvias de otoño son tempranas, mientras que la producción de las leguminosas depende más de la cuantía y distribución de las lluvias de invierno y primavera, y se ve afectada negativamente por periodos de sequía en dichas estaciones.

 Si el pastoreo primaveral es intenso y precoz se ven favorecidas las leguminosas, y si por el contrario es defectivo y tardío son las gramíneas las que se benefician. Esto es así porque a comienzos de primavera las leguminosas acaban de empezar su desarrollo, son aún pequeñas y el diente del ganado, más que afectarlas directamente, lo que hace es reducir la competencia que sobre ellas ejercen las precoces gramíneas.

Su producción es alta, unos 3000 kg de MS/ha.año, con buen valor nutritivo.

El rebrote otoñal precoz de Poa bulbosa, permite a esta especie competir con ventaja frente a las anuales, que necesitan hacer germinar sus semillas. Desde el punto de vista pastoral, el aprovechamiento se puede adelantar notablemente en otoño con respecto al de los pastos del entorno.

El periodo vegetativo en primavera se inicia antes y termina después; se produce un agostamiento tardío del trébol subterráneo que proporciona alimento rico en proteína incluso cuando está seco, con lo que se prolonga el periodo de aprovechamiento ganadero.

Los majadales tienen una mayor proporción de especies vivaces de calidad que los pastizales vecinos, como consecuencia de la mayor capacidad de retención de agua y fertilidad (MO y deyecciones del ganado) de los suelos sobre los que se desarrollan.

El laboreo del suelo destruye el majadal, dilapidando rápidamente la materia orgánica oxidable acumulada durante años.

  •  Vallicares.

 Altos, densos, todavía verdes al comienzo del verano, con marcada dominancia de la gramínea Agrostis castellana, y un cobertura del 70-100%.

agrostis castellana
agrostis castellana (www.eweb.unex.es)

 Si no son aprovechados, la biomasa no consumida se convierte en henascos (hierba seca con color pajizo), lo que les da un aspecto característico hasta la primavera siguiente y reduce su producción otoño-invernal.

 Destaca la escasez de leguminosas, y el dominio claro de Agrostis castellana, junto a la que suelen encontrarse Festuca ampla, Gaudinia fragilis, Dactylis glomerata, Cynosurus echinatus y Trifolium campestre.

 Florecen a finales de primavera y se agostan a mediados de verano (agostamiento estival tardío).

Su producción es alta. Unos 3000 kg de MS/ha.año.

 Su calidad es media-baja. Elevado contenido en fibra, escasez de leguminosas (y por tanto de proteína) y mediocre palatabilidad.

 Permiten atenuar el bache alimenticio que se da en verano en los pastizales terofíticos.

  • Pastizales terofíticos de arenales.

 Están compuestos principalmente por gramíneas anuales de fenología temprana, pequeña talla y escasa calidad, y por leguminosas con interés pastoral. Su cobertura es muy baja (50%), y frecuentemente están salpicados de leñosas heliófilas pioneras, principalmente cistáceas y labiadas.

 Destacan las gramíneas pertenecientes a los géneros Corynephorus, Vulpia, Avellinia, Lagurus, Cutandia y Desmazeria, con un interesante acompañamiento de leguminosas pertenecientes de los géneros Ornithopus y Anthyllis. También son frecuentes terófitos de otras familias y pequeños caméfitos leñosos.

 Su producción se concentra a finales del invierno y comienzos de la primavera. No producen durante la primavera avanzada ni en el verano, siendo su producción muy baja, unos 300-600 kg de MS/ha año.

 Mejora de pastos[3]

La mejora de pastos comprende una serie de acciones integradas con el objeto de conseguir:

–          Mayor producción en cantidad.

–          Mayor calidad de la producción.

 Con la mejora se pretende una mayor producción en cantidad con incrementos estacionales de esta producción en épocas críticas, y un aumento importante de la calidad, permitiendo un mejor aprovechamiento de los recursos naturales y el ahorro de alimentos complementarios al sistema.

 Estas mejoras deben persistir a lo largo de los años, manteniendo niveles productivos suficientes.

 Los métodos de mejora de estos pastos pueden ser:

 –          Fertilización de los pastos naturales con manejo correcto.

–          Introducción y fertilización de especies y variedades con manejo correcto.

La decisión sobre el método a elegir estará en función de:

–          Potencial productivo (suelo y clima).

–          Componentes de la flora natural.

En suelos de menor potencial productivo y con clima más desfavorable (menos lluvia y más frío) la mejora más aconsejable es fertilización de los pastos naturales, siempre que en la flora estén presentes con cierta abundancia, leguminosas, gramíneas de cierta calidad, etc. Cuando no se consigue persistencia de las especies y variedades introducidas, la producción es baja a partir del segundo o tercer año después de la implantación, y por ello la media de los 5 años puede incluso alcanzar valores productivos inferiores a los del pasto natural fertilizado (PF)

 En áreas de mayor potencial productivo, con falta total de flora adecuada y en terrenos recién roturados está indicado mejorar los pastos introduciendo especies y fertilizando.

 En cuanto a la fertilización de pastos, es muy importante la fertilización fosfórica en todos los tipos de suelos (aplicada en otoño tras las primeras lluvias), la potásica en determinadas ocasiones y la utilización de leguminosas simbióticamente activas para elevar el contenido de nitrógeno en el suelo sin necesidad de utilizar fertilizantes nitrogenados.

 En cuanto a la introducción de nuevas especies pratenses es absurdo si no van acompañadas de fertilización y manejo. La mejora de estos pastos tienen como base especies de leguminosas anuales. La utilización de gramíneas perennes como dáctilo (Dactylis glomerata), falaris (Phalaris aquática), festuca (Festuca arundinacea), etc., ocupa en la actualidad un plano secundario, ya que se trata de suelos inicialmente poco fértiles y sería importante recuperarlos antes con leguminosas. Para suelos ácidos destaca el Tripholium subterraneum, y para suelos básicos se recomiendan especies de medicago o la zulla (Hedysarum coronarium).

Uso de triticale[4]

 Estudios recientes del Instituto de Investigación Agraria de la Finca La Orden-Valdesequera aconsejan el uso de este cereal.

 El triticale puede utilizarse para grano y/o forraje. El aprovechamiento mixto (doble aptitud), consiste en pastorear el cultivo durante el ahijado del mismo, añadir posteriormente el nitrógeno de cobertera y dejar después que la planta rebrote y produzca grano.

El triticale forrajero y el de doble aptitud pueden también ser utilizados para producir heno, mezclado con veza u otras leguminosas.

 Es un cereal que se caracteriza por su rusticidad, estando indicado para zonas de suelos ácidos (pH>5) y pluviometría irregular, siendo más resistente a sequias y heladas que los trigos.

 Se siembra en otoño, respondiendo bastante bien a la fertilización.

Manejo del ganado

 En cuanto al manejo del ganado, puede afirmarse la conveniencia del pastoreo con permanencia de los animales el mayor tiempo posible en el pasto, evitando la menor salida de nutrientes del sistema. Debe salir «muy bien» aprovechado del invierno y aprovecharse «mal» en primavera, evitando en esta estación el sobrepastoreo (permitiendo una buena floración).

 El libro verde de la dehesa destaca que es sobre todo el efecto continuado del consumo y selección por parte del ganado y ligado a ciertas técnicas de manejo ganadero lo que genera pastos herbáceos de producción, calidad y fenología muy diferentes y complementarios. Así, los pastos de anuales, han dado paso a vallicares, bonales, juncales, majadales, prados, etcétera. Las técnicas de manejo ganadero (intensidad, redileo, trashumancia, suplementación, etcétera) son imprescindibles en la conservación de todos estos tipos de pastos y especies.[5]

 Este pastoreo continuo o diferido sobre un pasto de calidad (con buen componente de leguminosas) proporciona una importante producción en primavera, que va a permitir su utilización en las épocas de penuria (verano y otoño-invierno), como pasto seco.

 La mejora de los pastos con introducción y fertilización o la mejora de los pastos naturales con fertilización, todos ellos bien manejados, debe pasar por el trinomio leguminosas-fósforo-pastoreo.


[1] Olea et al., 1990.

[2] Gonzalez et al. 2007. Nota de investigación. Pastos XXXVII

[3] Resumen de Olea et al., 1990.

[4] Recomendaciones del Instituto de Investigación Agraria de la Finca La Orden-Valdesequera

[5] Libro verde de la dehesa.

Por Dehesas Ibericas