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Matanzas domiciliarias y bienestar animal

Las matanzas domiciliarias son un actividad tradicional frecuente en las zonas de dehesa, que se realizan de noviembre a marzo, donde normalmente en reuniones de familia y amigos se sacrifica un cerdo y se elaboran diferentes productos cárnicos.

Son varias las normas que afectan a esta actividad, destacando lo relacionado con el control sanitario de las carnes y con la protección del bienestar animal. En Extremadura están reguladas por el Decreto 214/2000 y en Andalucía por la Resolución de 20 de noviembre de 1990.

Con la publicación en el BOE del Real Decreto 37/2014 (por el que se regulan aspectos relativos a la protección de los animales en el momento de la matanza) se establecen algunas disposiciones en relación al Reglamento 1099/2009 (relativo a la protección de los animales en el momento de la matanza), que afectan al consumo doméstico privado (matanzas domiciliarias).

Básicamente se recuerda la obligación de aturdamiento del cerdo antes del sacrificio, teniendo siempre presente que según la Ley 32/07 (para el cuidado de los animales, en su explotación, transporte, experimentación y sacrificio) el incumplimiento de la obligación de aturdimiento previo es una infracción muy grave.

En relación a las matanzas domiciliarias el Reglamento 1099/2009 establece que:

  • Durante la matanza o las operaciones conexas a ella no se causará a los animales ningún dolor, angustia o sufrimiento evitable. 
  • Los animales se matarán únicamente previo aturdimientocon arreglo a los métodos y requisitos específicos correspon­dientes a la aplicación de dichos métodos previstos en el anexo I de dicho reglamento (pistola de perno cautivo, proyectil o golpe contundente en la cabeza). Se mantendrá la pérdida de consciencia y sensibilidad hasta la muerte del animal.
  • La matanza y las operaciones conexas a ella deberán re­alizarlas únicamente personas con el nivel de competencia ade­cuado para ese fin, sin causar a los animales dolor, angustia o sufrimiento evitable.

Insistiendo en los mismo, ya el Real Decreto 54/1995 establecía que no se causaría a los animales agitación, dolor o sufrimiento evitables y serían objeto de un aturdimiento previo.

Por Dehesas Ibericas

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