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Los corcheros resisten el paso del tiempo

Cinco de la mañana, todavía no ha comenzado a amanecer en Cortes de la Frontera. La cuadrilla de corcheros, porteadores y arrieros ya está levantada y se prepara para encaminarse hacia el interior de los bosques de alcornocal próximos. En este caso el tajo de trabajo se encuentra en la finca que posee el Ayuntamiento de Ronda a unos 30 minutos de camino, en las proximidades del puerto del Berrueco. Una vez allí, sobre las 7:00, toca iniciar un larga y dura jornada de trabajo sacando corchas.

Ayer amaneció un día despejado y caluroso, lo que hace todavía más duro el trabajo de las corchas, como las llaman en algunos de los pueblos que tienen gran extensiones de terreno. Eso sí, la tendencia a dejar una única línea de descorche en el tronco principal y con una altura no superior a los tres meses, es lo que agiliza el proceso de despeche del corcho. Anteriormente era mucho más frecuente dejar varios troncos y hacía necesario que los corcheros tuviesen que subirse a los árboles, lo que suponía tener que emplear más tiempo en cada árbol y también suponía un extra de peligrosidad. Un riesgo que, a pesar de todo, nunca desaparece cuando se trata de trabajar con un hacha en las manos. También el peligro está presente en los porteadores, que tienen que llevar sobre sus hombres las corchas que se van extrayendo para dejarlas en un punto en el que cargar los mulos del arriero.

La reata de mulos es la encargada de transportar el corcho hasta el carril más próximo al que puede acceder un tractor. A pesar de la ventaja que aporta la mecanización, todo el proceso sigue siendo manual, ya que la carga de los mulos, su descarga y la subida al remolque se sigue haciendo a mano. “No hay otra forma”, dice uno de los integrantes de la cuadrilla.

Mientras la callada labor de los transportistas continúa, los ‘hachas’ van de tronco en tronco con su labor milimétrica. La habilidad que han ido adquiriendo de sus mayores les hace que sean ahora unos maestros en el manejo de esta peculiar herramienta, que tiene la parte de corte y la parte final de cabo está adaptada a modo de palanca para poder realizar la separación del corcho del alcornoque una vez que se han efectuado los cortes sin dañar al árbol. Una vez desposeído de su corteza se puede comprobar que no hay ni una marcha de la acción del hacha en el cuerpo del alcornoque. Parece imposible, pero estos hombres son capaces de imprimirle a cada golpe la fuerza justa para cortar el corcho y no herir al árbol, además, amolándose al grosor de cada corcha.

Cada jornada se repetirá la misma tarea hasta completar el descorche previsto para este año por los técnicos del Ayuntamiento de Ronda, un trabajo que se espera que dure unos 40 días. No obstante, la cuadrilla de corcheros espera tener trabajo durante todo el verano, ya que las condiciones climáticas parecen pronosticar que los árboles mantendrán las condiciones adecuadas para el descorche durante buena parte del verano.

Mientras tanto, en el patio de acumulación los fieles pesadores del Ayuntamiento de Ronda y de la propia cuadrilla continúan con su trabajo diario. Cada remolque pasa por un mismo peso y es colocado en los puntos de almacenaje en los que permanecerá hasta que sea retirado por sus compradores. Precisamente, el proceso de cata que realiza la Junta de Andalucía supone poder tener una medición certificada de la calidad del corcho que permite contar con une elemento fundamentar a la hora de vender el corcho, sin que quede a expensas de la valoración que realice el futuro comprador.

Estas catas, setenta por cada parcela de descorche, son sometidas al mismo proceso que luego recibirá el corcho para su transformación y conversión en algunos elementos como los conocidos tapones de corcho.

 

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http://www.malagahoy.es/article/malaga/1801881/los/corcheros/resisten/paso/tiempo.html

 

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