Ganaderia ecologica para regenerar la dehesa en Extremadura

La Finca Casablanca, propiedad del ganadero ecológico Enrique Vega, es un ejemplo de producción ganadera sostenible en Extremadura basada en la responsabilidad de cuidar el entorno y el compromiso de regenerar los campos de dehesa locales.

Vega, ganadero ecológico desde hace más de 20 años, tras licenciarse en biología en Madrid volvió a Extremadura para hacerse cargo de la explotación ganadera familiar en Oliva de Plasencia, al norte de la provincia de Cáceres. Sin embargo, en esta nueva etapa se propuso revolucionar la forma de producir carne, en régimen extensivo, a la vez que  contribuía a la regeneración de la castigada dehesa extremeña.

“La dehesa está desapareciendo porque no hay regeneración”, explica Enrique al proyecto Extremadura Emprendenatura; “y eso se debe a la excesiva carga de ganado: la PAC permite una vaca por hectárea, en cambio, yo tengo una vaca por cada dos hectáreas, o incluso menos”.

La finca Casablanca posee en la actualidad 400 hectáreas con 135 vacas de razas autóctonas, mucho mejor adaptadas al terreno y que viven en libertad todo el año. “Si observas, las fincas de alrededor están muy degradadas, a diferencia de la mía, y eso se debe a que su alta concentración de ganado impide que la dehesa se regenere. Yo cuido el entorno con el mismo desvelo que cuido de mis vacas”, asegura el ganadero extremeño.

En esta línea, Enrique Vega ha puesto en marcha un plan forestal que permite a las encinas crecer de nuevo sin ser devoradas por los terneros que buscan brotes verdes para alimentarse, sobre todo en la estación seca del verano; “el secreto consiste en rodear el arbolito entre espinos, una forma infalible de mantener alejado al ganado mientras la encina se desarrolla”.

Producción responsable
Enrique Vega  ha sabido compatibilizar su filosofía de vida con el trabajo que desempeña.  Así lo expresa  reconociendo que los ganaderos ecológicos son diferentes: “nos mueve una ética y una responsabilidad de cuidar el entorno. Si nuestro objetivo fuera hacer dinero sin más, nos hubiéramos dedicado a la ganadería convencional y nos habríamos ahorrado los muchos problemas que encontramos con la comercialización de la carne ecológica”.

Pero ser ganadero ecológico también le proporciona ciertas ventajas, como el tiempo libre,  pues las vacas viven al aire libre y se alimentan de lo que produce el terreno; “únicamente hacemos una labor de vigilancia para comprobar que se encuentran bien”. Así, este ganadero comprometido puede involucrarse en otros proyectos y compartir sus conocimientos sobre pastoreo y regeneración de la dehesa.

Una de sus últimas iniciativas ha surgido debido a la dificultad que supone la venta de la carne ecológica, que en su caso se lleva a cabo a través del canal corto de comercialización y venta a grupos de consumo. Para lograrlo ha puesto en marcha en Plasencia un espacio para el despiece y la venta directa de su carne.

“El ganado ecológico, a la hora del sacrificio, necesita un tratamiento diferente que el ganado convencional. Además, el despiece también es distinto, con otro ritmo. Y esto lo puedo hacer ahora en la carnicería que hemos acondicionado en el eco-centro de La Ambrosía de la Vida”, concluye Enrique Vega.

Extremadura Emprendenatura, financiado por el Magrama a través de la Fundación Biodiversidad y el programa Emplea Verde 2014, es una iniciativa que nace para apoyar a las personas a salir de la ciudad y atreverse a emprender y a vivir un modelo de vida mucho más sostenible, conciliando su vida personal y laboral y en contacto con la naturaleza.

 

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