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Las encinas y alcornoques aumentan la fertilidad del suelo bajo su copa

La Consejería de Agricultura ha propuesto un nuevo coeficiente de admisibilidad de pastos o factor de vegetación que ha levantado las iras de muchos ganaderos en las dehesas andaluzas, puesto que en función del número de árboles que tengan se reduce considerablemente la superficie de pastos con derecho a ayudas de la nueva PAC, penalizando más cuanto más árboles tenga la dehesa. Organizaciones agrarias como Asaja Córdoba -provincia con una gran superficie de dehesa- han protestado y han apoyado su contestación en argumentos científicos como es el informe elaborado por el profesor de la Universidad de Córdoba Vicente Rodríguez Estévez.

-¿Es cierto que con la nueva normativa que ha sacado la Junta de Andalucía se está primando que las dehesas no tengan árboles?

-Sí, porque desde el momento en que se penaliza la presencia del árbol es lógico que no se tomen ni las medidas que favorezcan su regeneración ni las que frenen el gravísimo problema de la seca de encinas y alcornoques. Mantener la arboleda para el futuro requiere un esfuerzo, que no sólo no es apoyado sino que se castiga con una reducción en los derechos a recibir ayudas de la PAC por los pastos de la dehesa.

-¿Qué es exactamente el coeficiente de admisibilidad en pastos (CAP) y qué repercusión tiene respecto a las ayudas de la PAC?

-Sorprendentemente las ayudas a la dehesa no lo son por sus valores medioambientales ni por todos los beneficios que reporta a la sociedad. Éstas se perciben por ser una superficie productora de pastos para el ganado. Así, el CAP es un factor corrector que reduce los derechos de los ganaderos en tanto en cuanto una dehesa tenga superficies en las que no crezcan pastos, como pueden ser rocas o caminos. El problema surge cuando erróneamente se plantea que la dehesa es una superficie forestal y que debajo de las encinas y alcornoques no crece la hierba; y que, por ello, la posibilidad de recibir ayudas se debe reducir en función de la cobertura arbórea. Con este disparatado error se penaliza más cuanto mejor conservada está la dehesa, cuantos más árboles tenga; y con ello se actúa en contra de la PAC, por la que las subvenciones deberían entenderse como un pago por los servicios medioambientales que prestan las actividades agrarias a la sociedad. Por este factor corrector hay fincas con muy buena cobertura de árboles cuyos derechos se reducen a sólo el 5%. Para colmo, lo que se plantea es una pérdida de éstos derechos a futuro.

-En su informe usted defiende no solamente que los árboles no restan pastos a una dehesa sino que los acrecientan…

-Efectivamente, y precisamente por eso se han conservado los árboles en la dehesa. Las encinas y los alcornoques aumentan la fertilidad del suelo bajo su copa y generan un microclima que permite que ahí sea donde nazca antes la hierba en otoño, que se mantenga su crecimiento en invierno a pesar de las heladas y que se retrase su agostamiento al final de la primavera. Así que no sólo se produce más forraje sino que se prolonga su disponibilidad. Además se produce la bellota y el ramón o ramitas que los herbívoros pueden comer.

-¿Por qué cree que la Junta ha estimado lo contrario?

-Supongo que porque así no cambia mucho el reparto de ayudas con respecto a anteriores PAC, y porque los ganaderos de dehesa no están tan organizados como otros sectores que podrían hacer más presión mediática. Pero si se pierde la dehesa perderemos todos. La sociedad debe saber que la dehesa es la última barrera frente al desierto, como recuerda la plataforma SOS-dehesa-STOP-desierto.

-¿Hay alguna intención oculta en esta restricción de ayudas a las dehesas arboladas o puede ser ignorancia o disparidad de criterio?

-Ignorancia sí, pero sólo en lo que respecta a los valores de la dehesa y a la falta de perspectiva medioambiental; además de caer en un error de concepto al considerar que la dehesa es un terreno forestal, y no un terreno ganadero, y que por tanto en éste no crece la hierba. Por lo demás, es en una reciente reunión del FEGA con las distintas comunidades autónomas ya se les advirtió a todas que tuvieran cuidado con no perjudicar a la dehesa con los derechos de la PAC. Lo sorprendente es que, en plena campaña electoral andaluza, ningún partido se haga eco de este atentado mayúsculo, y que muchas organizaciones agrarias y ecologistas no se hayan pronunciado.

-El espíritu de la PAC es muy medioambientalista, ¿se puede decir que la actitud de la Junta con esta restricción de las ayudas a las dehesas arboladas es contrario a ese espíritu o a las normas del greening?

-Absolutamente. Más aún cuando la dehesa está incluida en la Directiva Hábitats como un hábitat de interés comunitario y por tanto a proteger. Eso sin contar con la Reserva de la Biosfera Dehesas de Sierra Morena que agrupa casi 500.000 hectáreas y la cantidad de zonas ZEPA (zonas de especial protección para las aves) y parques naturales que cuentan con la dehesa como principal ecosistema. Esto supone cargarse la más valiosa aportación del campo español a Europa. Frente a cultivos intensivos que no han demostrado aportar nada al medioambiente, y que no tienen ningún tipo de reducciones, que podrán recibir hasta 600 euros por hectárea, están los pastos permanentes, entre los que se ha incluido la dehesa, que sin las reducciones del CAP propuestas ahora podrían recibir menos de 100 euros/ha; pero, por lo que se va sabiendo, con la actual propuesta del CAP la superficie con derechos se reducirá en alrededor del 50%. El problema es que la mayoría de los ganaderos no va a conocer esta reducción hasta que no hagan las declaraciones de la PAC, cuyo plazo termina el 15 de mayo. La información que se ha tenido hasta estos días es la correspondiente a 2014.

-¿Qué repercusión puede tener en la conservación de las dehesas el que se mantenga esta disposición?

-La dehesa tiene muchos problemas, como la seca de los Quercus, que sólo en Huelva afecta a más de 2.000 kilómetros cuadrados, o la asfixia burocrática a la que está sometida. Pero hasta ahora la dehesa ha demostrado ser sostenible desde el punto de vista medioambiental, aunque no lo es tanto desde el económico. Con esta medida la Junta de Andalucía, en representación de la sociedad, penaliza económicamente la conservación del árbol en contra del propio espíritu y razón de ser de la dehesa. Debe saberse que la palabra dehesa viene del término defensa, defensa del hacha y del arado; lo que explica el origen de la misma como un terreno reservado al ganado para que aproveche sus pastos, y no como un terreno forestal.

 

Puede encontrar la noticia en:

http://www.eldiadecordoba.es/article/agrandalucia/1986324/las/encinas/y/alcornoques/aumentan/la/fertilidad/suelo/bajo/su/copa.html

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