LAS DEHESAS DE TOROS DE LIDIA OCUPAN UNA EXTENSIÓN COMO LA DE CANTABRIA

Una exposición revindica el valor ecológico del “señor de la dehesa”, cuya cría tiene un impacto económico de 204 millones de euros. El toro de lidia ocupa más de 500.000 hectáreas de dehesa y es el mejor protector de la dehesa ibérica al convivir en equilibrio y armonía con la flora y fauna autóctonas, según defendieron este miércoles los participantes en la presentación de la exposición ‘La Tauromaquia es Ecología’ de Tendido 11, coorganizada entre la empresa Taurodelta y la Fundación del Toro de Lidia en la plaza de toros de Las Ventas de Madrid, que defiende con fotografías de gran formato el valor de la ecología en el mundo taurino.
El director de la Fundación del Toro de Lidia, Borja Cardelús, señaló que “aunque una persona no sea aficionada a los toros o no le gusten para nada, la tauromaquia es un bien a defender por encima de otras consideraciones en cuanto garantía de preservación del toro bravo”.
Las obras, de Gorka Apizlicueta & Arsenio Ramírez, van acompañadas de argumentos en defensa del valor del “señor de la dehesa”, como que el toro de lidia es la raza bovina más antigua del mundo (su origen estaría en los siglos XVI-XVIII); que es una “joya” del patrimonio genético español por lo que debería ser considerada “raza de razas” y que el toro bravo es un auténtico “guardián de la dehesa ibérica”.
CIFRAS
Otros argumentos en defensa de la ecología taurina subrayan que las extensiones para la crianza del toro ocupan tanto o más que varias comunidades autónomas españolas. “Hay 540.000 hectáreas de dehesa ibérica dedicadas al toro bravo. ¿Esto es mucho o es poco? Es más que toda la superficie de Cantabria (532.000 hectáreas), La Rioja (504.000) o de las Islas Baleares (499.200). Una de cada siete hectáreas de dehesa de España gira en torno al toro”, defendió el periodista económico de ‘Expansión’ Juanma Lamet.
Lamet añadió que “las 1.281 ganaderías de bravos mantienen 194.931 reses, casi la mitad de ellas (88.700) reproductoras, y más de 15.000 personas trabajan en las explotaciones” y destacó que “criar un toro tiene un coste medio de producción de 4.500 euros, sin tener en cuenta el valor o arrendamiento de la finca.
La crianza sostenible, la contribución de las ganaderías de lidia a la población rural y el carácter de patrimonio cultural que tiene todo lo relacionado con la tauromaquia son otros de los argumentos en los que se adentra la muestra.
En esta línea, el biólogo Miguel del Pino, hizo hincapié en la “exaltación de la crianza del becerro bravo sin separación de su madre en condiciones incomparables en otro tipo de ganado”, así como “el valor añadido del toro como ‘señor de la dehesa’ desde el punto de vista ecológico-genético-histórico”.
“Pablo Campos Palacín, investigador del CSIC, especialista en economía ambiental, calcula que el 66% de los beneficios económicos de las dehesas de bravo corresponde al valor ambiental. Las fincas de ganado manso tienen un valor comercial casi un 40% superior, pero el autoconsumo medioambiental y la revalorización ‘verde’ de las fincas de bravo compensa algo la balanza hacia los ganaderos de lidia”. “De hecho, la actividad ganadera genera un impacto económico de 204 millones de euros”, concluyó.

 

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