Home » 2017 » julio

Monthly Archives: julio 2017

Guijuelo, Dehesa de Extremadura, Jabugo y Los Pedroches se alían para informar al consumidor

Los Consejos Reguladores de las Denominaciones de Origen Protegidas (DDOOPP)Guijuelo, Dehesa de Extremadura, Jabugo y Los Pedroches, tras una reunión de trabajo mantenida, desean poner de manifiesto que estas cuatro Denominaciones de Origen Protegidas están registradas de acuerdo con la legislación comunitaria y que la calidad diferenciada y el origen de sus productos amparados están verificados conforme a sus respectivos Pliegos de Condiciones, siendo pioneros en la aplicación de la trazabilidad e identificación de sus jamones y paletas mediante precintos específicos numerados inviolables en diferentes colores.

En concreto, los sistemas de certificación establecidos para los productos amparados por estas cuatro DDOOPP, son una diferenciación y un valor en sí mismos por tratarse de Controles Oficiales llevados a cabo por las autoridades competentes: en Dehesa de Extremadura lo realiza la Junta de Extremadura, en Guijuelo y en Jabugo el Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente y en Los Pedroches la Junta de Andalucía. De esta forma, la garantía de su calidad diferenciada está oficialmente respaldada de cara al consumidor.

Sólo una pequeña parte de los cerdos producidos anualmente en España y calificados en la categoría de “Bellota” durante cada una de las montaneras se someten y superan los controles establecidos por los Pliegos de Condiciones de las Denominaciones de Origen Protegidas. Así en la pasada montanera, un reducido 14,77% de los cerdos ibéricos de “Bellota” sacrificados en nuestro país lograron que sus piezas –jamones y paletas- estén identificadas en su etiquetado con los signos distintivos y de control aprobados por la Unión Europea para estas DDOOPP.

Recordar que un producto certificado por una DOP no sólo garantiza el origen del producto, sino también su proceso de elaboración y por lo tanto la seguridad de adquirir un producto que ha superado toda una serie de controles antes de estar a disposición del consumidor.

A continuación, han expresado que siempre han entendido que en los mercados nacional e internacional tienen cabida todas las calidades que los ganaderos e industriales quieran comercializar, pero que cada designación de calidad debe llamarse por su nombre de forma transparente evitando así cualquier inducción a error al consumidor. Y, en último lugar, han afirmado que la protección del término “ibérico” tanto a nivel nacional como internacional es una prioridad, pero si el sector optase por una figura de calidad diferenciada para su defensa, ésta tendría que ser congruenterespecto a la alimentación, a la raza y al territorio ya contemplado por la legislación vigente en la Unión Europea.

Captura

 

Puede encontrar la noticia en:

http://cuadernoagrario.com/?p=7923

Expertos proponen un clúster ibérico en torno a la DO Jabugo

Un estudio realizado por tres profesores de la Universidad de Huelva que analiza el sector empresarial ligado al cerdo ibérico en el municipio de Jabugo (Huelva) las dos últimas décadas, y publicado en el último número de la Revista de Estudios Andaluces de la Universidad de Sevilla, apuesta por crear un cluster de este sector en este municipio en torno a la nueva DO Jabugo nacida este año.

Es una de las principales conclusiones del trabajo realizado por Francisco Javier García, Daniel Domínguez y Antonio Pizarro, junto a la de que  la producción de piezas ibéricas “se ha ido polarizando, desapareciendo las pequeñas industrias en favor de las medianas y grandes, pero son estas últimas las que más crecen, con la implantación de grandes consorcios foráneos”.

El estudio repasa en este sentido las múltiples operaciones acaecidas desde 2015: la llegada de las catalanas Vall Companys (Lérida), que compró Industrias Reunidas de Jabugo; Jamones Cerezo (Tarrasa, Barcelona) se hizo con Industrias Artesanas de Jabugo; y Bucells Alimentació (Barcelona) adquiere en 2016 Jamones La Joya.

Junto a estas tres, son relevantes las operaciones de la sevillana Benito Jamones y Embutidos, que compró las instalaciones de Juan Macías Jabugo; y la segoviana Jamones Miguel y María, que se instaló en Jabugo en 2016. También citan los autores el proyecto de nueva fábrica de El Pozo, donde el grupo murciano especializado en cerdo blanco invierte 70 millones de euros.

El documento, terminado en abril pasado, recoge la gran operación de consolidación que ha supuesto la compra de los secaderos y existencias de jamones 100% ibéricos de Consorcio de Jabugo por parte del líder del sector en España, Sánchez Romero Carvajal (Osborne). No recoge, por razón de fecha, la entrada del gigante aragonés del cerdo blanco Grupo Jorge, que compró una marca y las existencias de Consorcio que no absorbió Osborne.

Oportunidad

El número total de empresas pasó de 16 en 1997 a 27 a final de 2016, de las que dos tercios tienen sede social fuera de Jabugo. “La DO Jabugo lleva al sector al reto de la modernización productiva, observando la tradición. La capacidad de acceso a la distribución desde la segmentación del producto, con un producto gourmet Premium: el “Jabugo”, jamón de bellota ibérico 100% frente a un producto estándar (75 ó 50% ibérico, cebo de campo o cebo) puede posicionar a pequeñas industrias herederas del know-how.

El problema para las industrias del municipio es que la mayor parte de las mismas ha sucumbido. La DO debe ser el motor de formación de un verdadero clúster del cerdo ibérico, capaz de aprovechar todas las sinergias del sector”, concluyen.

 

Puede encontrar la noticia en:

http://andaluciainformacion.es/andalucia/692929/expertos-proponen-un-cluster-iberico-en-torno-a-la-do-jabugo/

La Dehesa de Extremadura sacrificó 16.338 cerdos ibéricos 100% de bellota

La Denominación de Origen (DOP) Dehesa de Extremadura sacrificó en la montanera 2016/17 16.338 cerdos ibéricos 100 % bellota y 6.255 ibéricos 75 %.

Las DOP Guijuelo, Dehesa de Extremadura, Jabugo y Los Pedroches han amparado en la última montanera el 14,77 % de los 721.037 cerdos ibérico de bellota -tanto 100 % de bellota, como 75 y 50 %- sacrificados durante la misma.

Según han informado los Consejos Reguladores de las cuatro denominaciones, han sido 106.529 animales: Guijuelo sacrificó 12.239 cerdos ibéricos 100 % de bellota y 42.310 ibéricos 75 %;Dehesa de Extremadura 16.338 y 6.255, respectivamente; Jabugo 16.311 y 1.483 y Los Pedroches 11.563 y 30.

Estos datos, han apuntado, ponen de manifiesto que sólo una pequeña parte de los cerdos producidos anualmente en España y calificados en la categoría de Bellota en las montaneras se someten y superan los controles establecidos por los pliegos de condiciones de las denominaciones de origen protegidas.

Estas piezas están identificadas en su etiquetado con los signos distintivos y de control aprobados por la Unión Europea para estas DOP.

Desde las DOP se ha recordado que un producto certificado por una DOP no sólo garantiza el origen del producto, sino también su proceso de elaboración y por lo tanto la seguridad de adquirir un producto que ha superado toda una serie de controles antes de estar a disposición del consumidor.

Han indicado que siempre han entendido que en los mercados nacional e internacional tienen cabida todas las calidades que los ganaderos e industriales quieran comercializar, pero que cada designación de calidad debe llamarse por su nombre de forma transparente evitando así cualquier inducción a error al consumidor.

Además han afirmado que la protección del término ibérico tanto a nivel nacional como internacional es una prioridad, pero si el sector optase por una figura de calidad diferenciada para su defensa, ésta tendría que ser congruente respecto a la alimentación, a la raza y al territorio ya contemplado por la legislación vigente en la Unión Europea.

 

Puede encontrar la noticia en:

http://www.elperiodicoextremadura.com/amp/noticias/extremadura/dehesa-extremadura-sacrifico-16-338-cerdos-ibericos-100-bellota_1030868.html

Ayudas autonómicas y una iniciativa en el Congreso respaldan la dehesa

EL respado a la dehesa está tomando forma en los últimos meses con medidas adoptadas por diversas administraciones, en concreto una convocatoria de ayudas a la regeneración por parte de la Junta de Extremadura y una iniciativa aprobada por unanimidad en el Congreso de los Diputados para la conservación y el control de la seca.

El decreto regional de ayudas a la regeneración de terrenos adehesados, que se publicó a principios de mayo con una dotación de ocho millones de euros, ha sido aplaudido tanto por la Federación Española de la Dehesa (Fedehesa) como por la Asociación de Gestores de Dehesas de Extremadura (Agedrex), que han destacado la posibilidad de regenerar los terrenos y también los puestos de trabajo que se van a crear para llevar a cabo estas tareas.

Las ayudas, que pueden solicitarse una vez que se publique la orden de convocatoria, establecen cuatro tipos de actuaciones subvencionables. El Grupo A apoya la regeneración natural de terrenos adehesados mediante la protección del regenerado natural y trabajos para la mejora de su viabilidad. El Grupo B se refiere a la densificación de terrenos adehesados y va destinado al incremento del número de árboles con las especies existentes o compatibles y su protección contra el ataque del ganado. El Grupo C es para poda de forestación, destinada a la adaptación del arbolado existente al uso silvopastoral. Por último, el Grupo D es para infraestructuras, en concreto la instalación, reparación y conservación de elementos que aseguren la viabilidad de los sistemas agroforestales.

El decreto establece que se podrán subvencionar los recintos incluidos en la capa ‘dehesa’ del Sigpac que en la fecha de finalización del plazo de solicitud se encuentren identificados con uso forestal, pasto arbolado, pasto arbustivo, pastizal o tierras arables. También se podrán subvencionar, aunque no estén en la capa ‘dehesa’, los recintos con forestaciones que soliciten tratamientos del arbolado para adecuarlo al uso agroforestal.

La subvenciones serán del 90% de la inversión, y se fija un máximo de 40.000 euros para cada expediente. El presupuesto mínimo de la inversión es de 5.000 euros. Las actuaciones subvencionadas deberán ejecutarse en un plazo máximo de 12 meses, prorrogable a 18.

Por otra parte, el Grupo Popular en el Congreso de los Diputados presentó también en mayo ante la Comisión de Agricultura una iniciativa en defensa de la conservación de la dehesa y el control de la seca, que fue aprobada por unanimidad. La iniciativa fue defendida y sustentada por el secretario general del grupo popular, José Antonio Bermúdez de Castro, acompañado en sus argumentaciones por la diputada por Badajoz Teresa Angulo.

La proposición no de ley se sintetizaba en dos puntos. Por un lado que se impulse el grupo de trabajo que está analizando este problema y que acelere la elaboración de un marco estratégico de la dehesa que permita luchar de forma más eficaz contra esta enfermedad y alcanzar los objetivos de conservación, mantenimiento, regeneración, viabilidad y rentabilidad. Y, por otro lado, crear un comité interadministrativo del que formen parte el Ministerio y las comunidades autónomas afectadas, que busque coordinar las actuaciones y que impulse medidas y soluciones a acordar en el seno de la Conferencia Sectorial de Agricultura y Desarrollo Rural.

Angulo subrayó que esta iniciativa, en el caso concreto de Extremadura, defiende su campo y a los ganaderos y agricultores que día a día luchan por sus explotaciones. Apuesta además, a su juicio, «por la sostenibilidad y conservación de este ecosistema, seña de identidad extremeña y sector estratégico, motor de desarrollo y generador de empleo en nuestro entorno rural».

La iniciativa destaca la importancia de la dehesa por su relevancia económica, social y ambiental, y por su aprovechamiento ganadero, agrícola, cinegético, forestal y turístico.

Pero este entorno se ve amenazado por plagas de un escarabajo conocido como capricornio de la encina y de la oruga lagarta, a las que se ha sumado una nueva amenaza por el ataque del patógeno que provoca la enfermedad de la seca. Según el observatorio de la Dehesa en Extremadura, en el año 2000 había 450 focos de esta enfermedad y hoy se contabilizan más de 5.000.

 

Puede encontrar la noticia en:

http://www.hoy.es/agro/ayudas-autonomicas-iniciativa-20170707093848-ntvo.html

El Ministerio creará en Extremadura los primeros cultivos intensivos de bellota

Juan García (nombre simulado a modo de ejemplo) dispone de una explotación porcina con cerca de 5.000 ejemplares que campan a sus anchas por la dehesa extremeña. Este año dispone de 400 nuevas crías, y su deseo es alimentarlas en montanera para así vender más tarde los codiciados jamones ibéricos de bellota. Sin embargo tan solo podrá hacerlo con algo más de la mitad, unas 250, debido a que las encinas de la dehesa que tiene arrendada no producen todo el fruto que necesita para alimentarlos. Debe alimentar por tanto a los 150 ejemplares restantes con pienso, por lo que los jamones (ya de cebo, o de recebo) los venderá a un precio sensiblemente menor.

Esta pérdida de valor añadido puede tener los días contados si finalmente la década de trabajos y ensayos llevados a cabo en el Centro Nacional de Recursos Genéticos Forestales El Serranillo (ubicado en Guadalajara y gestionado por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente) y las parcelas experimentales que se van a poner en marcha en la comarca de Campo Arañuelo da los frutos esperados.

A tenor de los resultados que arrojan los trabajos llevados a cabo en este sentido, la producción media de la dehesa podría pasar de 250 kilos anuales de bellota a 10.000, o lo que es lo mismo, multiplicar por 40 la producción.

 

Se trata del inicio de una experiencia pionera a nivel mundial, el cultivo intensivo de bellota, al frente de cuya investigación y desarrollo se encuentra Juan Luis Peñuelas, quien junto a su equipo ha puesto el punto de mira en el norte de la provincia cacereña.

El porqué lo explicó el propio Peñuelas durante la firma del convenio en virtud al cual la Mancomunidad Integral Campo Arañuelo cede varios terrenos al Ministerio para la instalación y seguimiento de parcelas experimentales. «Tenemos la necesidad de experimentar en parcelas públicas de características climáticas adecuadas, y qué mejor lugar que Extremadura para ver cómo se desarrollan y testar variables agronómicas de cultivo intensivo: riego, fertilización, marcos, etcétera». Argumenta que el paso de la actual producción anual de 250 kilos por hectárea «podría alcanzar hasta los 10.000 kilos en estas plantaciones, con una cierta garantía de producción, sin el riesgo de la vecería (alternancia de años con mucha cosecha y otros con escasa) que presenta la encina y el alcornoque». Eso sí, se muestran prudentes y recuerdan que por el momento se trata de hipótesis. Fundadas, pero hipótesis al fin y al cabo.

El cómo se fijaron en Campo Arañuelo lo explica el presidente de la mancomunidad, David González, que recuerda que mejorar la producción de la dehesa siempre ha sido un proyecto, una idea que no se le iba de la cabeza, si bien reconoce que las administraciones no le hacían mucho caso. «Hasta que un día me topé con este hombre (refiriéndose a Peñuelas), que tiene esta gran trayectoria. Contacté con él, visitamos las instalaciones de El Serranillo,… Y aquí estamos», explica satisfecho. Recuerda que entre los factores determinantes para que se materializase la presencia de El Serranillo en Extremadura se encuentra la existencia de polen de encina, algo de lo que carecen en Guadalajara.

Hasta ahora los árboles productores de bellotas (encinas, alcornoques…) están considerados como árboles formadores de naturaleza, de paisaje, a los que tradicionalmente el hombre apenas ha manipulado. Ahora la idea es que estas mismas especies sean además árboles productores, como ya lo son el olivo, el almendro o el castaño.

Un concepto diferente

Este cambio de concepto supondría la puesta en marcha de explotaciones milimétricamente reguladas, con una plantación planificada para en pocos años obtener ejemplares adultos capaces de dar frutos (como ya se hace con el olivar), con sus sistemas de riego, fertilizantes… De ahí que aboguen porque el cultivo intensivo de bellotas pueda ser incluso una alternativa al de tabaco, cuyo paulatino abandono está dejando miles de hectáreas de tierras fértiles en barbecho, pero perfectamente aptas para su cultivo en la zona de Campo Arañuelo y la Vera.

«Si tenemos la posibilidad… ¿Por qué no vamos a producir la bellota fuera de la dehesa, con individuos seleccionados, en plantaciones intensivas, y luego echar este fruto en la dehesa cuando se necesite para alimentar a los animales?», se preguntan.

Aquí González señala que mientras para Peñuelas y Agricultura serán unas parcelas experimentales, para la comarca se tratará de unas parcelas demostrativas, en las que la mancomunidad podrá constatar ante profesionales del sector cómo se desarrolla la experiencia «para que así vean que es una realidad y que puede ser una salida». Siempre, claro está, en función de lo que diga el mercado, que marcará la demanda de este producto.

No obstante en lo que a bellotas se refiere, además de la alimentación de animales también cuenta con aplicaciones en cosmética (aceite de bellota para el cuidado de la piel), uso medicinal (por sus propiedades astringentes se puede usar para cortar la diarrea o para la incontinencia urinaria, entre otros); y alimentación humana, en modo de confitura, mantequilla, licores, etcétera.

Congreso Forestal Español

Peñuelas, que asistió como ponente al VII Congreso Forestal Español, celebrado a finales de junio en Plasencia, recordó que ya en 2010 empezaron a pensar en este proyecto de forma seria, si bien se encontraron todo el trabajo por hacer, al ser pioneros en la misma. Dificultad añadida que ha supuesto un trabajo extra, pero que a la vista está que nos les ha hecho cejar en su empeño.

Él mismo explicaba la iniciativa durante el citado congreso. «El proyecto que planteamos tiene como objetivo la producción de bellotas en cantidad y calidad suficiente para complementar la que naturalmente se produce en las dehesas, y ello mediante el establecimiento de plantaciones agrarias ad hoc de quercíneas mediterráneas. La singularidad del proyecto radica en producir bellotas fuera de las dehesas aplicando las capacidades tecnológicas hoy existentes en cada lugar y circunstancia, de modo y forma que el fruto, recolectado de forma mecánica, se almacene para ser posteriormente esparcido a su tiempo en las dehesas como alimento del cerdo ibérico, incrementando de este la productividad y regularidad del sistema de montanera», afirma.

«Estas nuevas plantaciones se asemejarían en cuanto a concepción agronómica y logística a las nuevas plantaciones superintensivas de frutos que en los últimos años han aparecido en el mundo agrario y que han revolucionado antiguos y milenarios cultivos tradicionales como son la vid, el olivo, los frutos secos (almendro, pistacho, nogal, etcétera) y que hoy día testa su viabilidad en cítricos, melocotón y frutos rojos, como arándanos, grosellas, endrinos, frambuesas…», manifiesta.

Personal del Ministerio muestra un ejemplar que será injertado. / E. S.

Aquí destaca que tal actividad, concebida de esta forma, integrará «a los subsectores agrario, forestal, ganadero, industrial y comercial, configurándose como un potente motor de desarrollo rural local, regional y nacional en un mercado de alta rentabilidad y con enormes posibilidades de crecimiento por consumo interno y de exportación».

En este punto insiste en la importancia del cambio de concepto que tradicionalmente se tiene de la encina. «Lo que se está proponiendo es toda una revolución conceptual en un modelo productivo centenario. El agricultor tiene que entender a la encina, no ya como una especie milenaria y típicamente forestal, sino como un frutal que puede ser sometido a manejo intensivo. Los propietarios de las dehesas y los ganaderos de cerdos ibéricos deben tomar en consideración que no tiene lógica económica ni financiera el que su sistema productivo esté a merced de las veleidades de nuestra extrema y variable climatología», advierte.

Para concluir se mostraba optimista en la viabilidad del proyecto. «Si las proyecciones de consumo y demanda de derivados del cerdo ibérico de bellota se mantienen, las producciones de estos cultivos intensivos tienen asegurada la demanda», eso sí, siempre y cuando «seamos capaces de producir y poner en el mercado un material vegetal productivo adecuado al manejo intensivo y a un costo accesible». De ahí la importancia de que una vez concluidos los experimentos, profesionales del sector y administraciones den el paso definitivo hacia este cambio de modelo productivo de la dehesa.

 

 

Puede encontrar la noticia en:

http://www.hoy.es/agro/ministerio-creara-extremadura-20170707004806-ntvo.html

El consejero de Agricultura andaluz respalda a las DOPs Jabugo y Los Pedroches frente a una IGP del Ibérico

Rodrigo Sánchez Haro, consejero de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía, va a solicitar a la ministra Isabel García Tejerina una reunión para tratar los desafíos a los que deben hacer frente los productores de las DOPs Los Pedroches y Jabugo, que discrepan con el proyecto de elaboración de una Indicación Geográfica Protegida del Cerdo Ibérico de ámbito nacional, así como la aplicación de la Norma de Calidad española a estos productos, que ya están regidos por una norma europea más exigente y dada la singularidad y diferenciación de los animales amparados por las Denominaciones de Origen Protegidas.

Sánchez Haro se ha reunido con los presidentes de los Consejos Reguladores de ambas Denominaciones de Origen Protegidas, a quienes ha reafirmado el apoyo del Gobierno andaluz y ha reconocido “su esfuerzo diario por ofrecer unas producciones de excelencia”.

Rodrigo Sánchez ha mostrado su coincidencia con los representantes de las menciones de calidad en cuanto a las dudas que surgen sobre un planteamiento que, de llevarse a efecto, podría beneficiar al sector intensivo en detrimento de los productos tradicionales de las dehesas andaluzas. Además, el consejero ha comentado que la propuesta sobre esta hipotética IGP es “imprecisa”.

“Iremos de la mano del sector para defender los intereses de unos productores que han apostado de forma clara por la calidad como vía para diferenciarse en unos mercados cada día más exigentes”, ha recalcado el consejero, que ha apuntado también que solicitará al Gobierno central que los Consejos Reguladores de las DOP andaluzas tengan una presencia activa en la Mesa del Ibérico. “Respaldaremos a las Denominaciones de Origen como hemos venido haciendo hasta ahora y reivindicaremos la importancia de que se tengan en cuenta las peculiaridades de sus producciones y sus métodos de elaboración”, ha aseverado.

‘Jabugo’ y ‘Los Pedroches’

La DOP ‘Jabugo’ abarca una zona de elaboración de 31 municipios de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche de Huelva. En la montanera 2015-2016 contabilizó hasta 22.559 cerdos identificados en las dehesas inscritas, un 40% más que en la campaña anterior. El número de piezas precintadas en mataderos correspondientes a cerdos alimentados exclusivamente con bellotas y pastos naturales ascendió a 49.845 y la cifra de jamones certificados con la máxima designación de calidad, Summum, quedó cifrada en 24.406, lo que equivale al 82,43% de los jamones amparados, con un valor económico de 12,18 millones de euros.

Por su parte, la Denominación de Origen Protegida ‘Los Pedroches’ abarca un área de 31 términos municipales del norte de la provincia de Córdoba. Sus datos de producción alcanzaron en 2015 las 31.726 unidades de perniles y 31.772 paletas marcadas en matadero. La cantidad de jamones certificados comercializados fue de 21.270 y la de paletas, de 17.669.

 

Puede encontrar la noticia en:

http://carnica.cdecomunicacion.es/noticias/22929/el-consejero-de-agricultura-andaluz-respalda-a-las-dops-jabugo-y-los-pedroches-frente-a-una-igp-del-iberico

Ronda rehabilitará antiguas ganaderías en sus montes para el cerdo ibérico

El Ayuntamiento de Ronda anunció ayer que realizará diferentes inversiones en las edificaciones ganaderas que posee en los montes municipales, situados en el término municipal de Cortes de la Frontera, para potenciar la ganadería del cerdo ibérico, que se encuentra en proceso de expansión en la comarca rondeña, que ya cuenta con varias empresas productoras y transformadoras de esta variedad de cerdo.

En este sentido, el delegado municipal de Montes, Rafael Flores, anunció que las partidas necesarias para realizar estas actuaciones de mejora, para no modificar el presupuesto municipal, se financiarán mediante el 15% de aprovechamientos que la actual legislación obliga a reinvertir en el monte.

En este sentido, además de las explotaciones ganaderas existentes, también se cuenta con la producción de corcho, que supone cada año para las arcas municipales el ingreso de más de 500.000 euros, que de este modo retornarán en parte a los propios montes en los que se originó este ingreso. Flores explicó que la primera de las partidas previstas asciende a unos 90.000 euros que están permitiendo actuar sobre cinco infraestructuras situadas en las zonas de Bañuelos, Parralejo, Ramblazo y Diego Duro, que son las diferentes fincas que posee en Consistorio rondeño en este espacio.

En fases sucesivas se cometerán otras cuatro rehabilitaciones que se encuentran en fase de redacción de los proyectos en Bañuelos, Parralejo y Diego Duro, por importe estimado de 78.000 euros y las mismas fuentes de financiación.

De este modo se espera poder potenciar el sector ganadero en los montes municipales, en los que ya existe presencia de ganado, aunque es el corcho el principal aprovechamiento que se viene produciendo desde hace décadas.En este sentido, Flores explicó que esta acción experimental se van a introducir en un primer momento entre 40 y 60 cerdos ibéricos en estos montes para comprobar la evolución que se produce de los mismos.

Además, también se plantearon en el pasado otros proyectos que apuntaban al aprovechamiento de las diferentes edificaciones en un paraje de gran belleza, incluido dentro del parque natural, como alojamientos rurales. No obstante, aquellos proyectos no llegaron a cristalizar.

Por otra parte, también se plateó la posibilidad introducir rutas en vehículos todo terreno, aunque tampoco fraguó aquella posibilidad vinculada a la explotación turística de este vario de varios miles de hectáreas de naturaleza con muy poca alteración por parte del hombre.

De hecho, el espacio es un gran desconocido para los propios rondeños, por lo que desde el Ayuntamiento son habituales las campañas para llevar a los escolares a la zona y dar a conocer la riqueza natural que posee el Ayuntamiento rondeño fuera de los límites de su término municipal.De hecho, a lo largo de las últimas décadas han sido muchas las iniciativas lanzadas desde el Consistorio para tratar de aumentar el conocimiento de este espacio natural entre los propios rondeños.

 

Puede encontrar la noticia en:

http://www.malagahoy.es/malaga_interior/Ronda-rehabilitara-antiguas-ganaderias-iberico_0_1150985153.html

Acoso y derribo al cerdo ibérico

Lo ibérico y, en menor medida el aceite de oliva, constituyen las dos producciones más significativas del sector agroalimentario español y, en el caso del porcino, además como un producto exclusivo patrimonio nacional.
En los últimos tiempos, al igual como sucediera en el pasado en otros sectores como el aceite, el ibérico ha estado sometido a un permanente fuego cruzado de denuncias y acusaciones generalizadas de irregularidades. Unas identificadas, como las del portavoz de Ciudadanos, Toni Cantó, que ha hecho del fraude en el sector su bandera agraria. Otras de origen desconocido desde expertos teóricamente independientes defensores de la pureza del producto siempre con los consumidores como argumento. Y, la realidad es que, en medio de tanto ruido, de airear esas mismas críticas en varios medios y algunos de los principales mercados exteriores, el consumidor no ha ganado en claridad y, por el contrario, se habría hecho daño a una mayoría de esos 14.000 ganaderos y 700 industriales que operan sin ninguna sombra de dudas. Pero, todo tiene su historia.

El sector del cerdo ibérico ha sido un producto ligado histórica y tradicionalmente a la dehesa, más de tres millones de hectáreas en Andalucía, Castilla y León, Castilla La Mancha y Extremadura, denominación reservada solo para animales criados en el campo a base de bellota, hierba y cereal, zona de la que los ganaderos históricos entienden que nunca debió salir. Pero, todo cambió en 2001. Miguel Arias Cañete, como ministro de Agricultura, argumentando la necesidad de clarificar la actividad en el sector, estableció una primera regulación que supuso de pérdida de identidad de lo ibérico de toda la vida abriendo la posibilidad de producir “ibérico de cebo” en una explotación intensiva en diez meses en cualquier parte de España y del mundo, simplemente con que el animal tenga un 50% de raza, lo que ha dejado al sector desprotegido a falta de una IGP.

Ello supuso la entrada en el sector de grandes grupos ganaderos como Vall Company, Samper, industriales como Fuertes-ElPozo o Campofrio- Navidul, ubicados en Castilla y León, Castilla La Mancha, Cataluña o Murcia que sustituyeron el cerdo y los jamones del blanco por el ibérico.

EXCESO DE OFERTA
El efecto fue inmediato. Frente a un volumen de sacrificios históricos de menos de un millón de unidades entre ibéricos de bellota y los de campo, todos ligados a la dehesa, el sector pasó en los años 2004 y 2005 a 4,5 millones de cabezas de las más del 80% correspondían a animales de cebo criados en granjas a base de pienso. El exceso de oferta tiró los precios de todo el sector para iniciar un periodo de recortes de censos y estabilidad que en 2015 supuso el sacrificio de 437.069 animales de bellota o dehesa, 533.442 animales de cebo de campo y nada menos que 1.774.121 animales de cebo de granja hasta un total de 2.774.632 cabezas, cifra que en 2016 ascendió 3,3 millones.

Hoy, tras los cambios introducidos en la normativa de lo ibérico en los últimos años, las categorías del producto por manejo y alimentación se concretan en animales de bellota criados en la dehesa, con precinto negro si es 100% pura raza o rojo si es cruzado; de cebo de campo con precinto verde y de cebo criados en granja con precinto blanco. En razón a su raza la etiqueta señalará si son 100% ibéricos o cruzados con un mínimo de un 50% de ese tronco de raza.

Sobre el papel, el ibérico es el sector más regulado con controles desde su nacimiento, su paso por la dehesa, a su entrada en matadero, etiquetado y comercialización. Pero con todas esas disposiciones sobre la mesa, la eficiencia de los controles se mide también en medios de inspección e independencia.

Desde la perspectiva de la raza, medios ganaderos ligados a la dehesa coinciden en señalar la no existencia de una raza pura ibérica, sino de un tronco racial con diferentes variedades o estirpes como la Retinta, Torbiscal, Lampiño,Entrepelado, Manchado de Jabugo,etc. que se han ido cruzando con otras razas, básicamente la Duroc. ”No hay una raza 100% ibérica ”, asegura un industrial ligado a la dehesa”.

CONTROL DE LA PUREZA
En el ibérico, el control de la pureza de raza de los animales en base al Libro Genealógico corresponde a la Asociación Española de Criadores de Cerdo Ibérico, Aeceriber. En la actualidad, según los datos de la asociación existen un total de 429.870 hembras de raza ibérica y 5.876 machos tras la incorporación al anexo de ese libro en los últimos dos años, según contempla la normativa de 2014, tras un análisis visual realizado por expertos veterinarios de la asociación, de otros 340.840 animales. En Agricultura señalan que el reconocimiento visual es legal. Pero, objetivamente, se puede entender que mucho más riguroso sería un análisis genético.

Para el control del sector hay dos tipos de estructuras. Una, las empresas certificadoras bajo el seguimiento de las comunidades autónomas y reconocidas por la Entidad Nacional de Entidades Certificadoras y otra, la actividad de la Interprofesional Asici que abarca desde las dehesas a los mataderos y el control de precintos. El problema o las dudas ante las actuaciones de estas dos vías, especialmente en las certificadoras, es que las mismas las pagan los propios ganaderos e industriales. ¿Quien paga manda?. En mataderos las piezas descalificadas suponen solo una media del 5% sobre las canales y no hay datos de partidas o animales eliminados en dehesa como bellota por falta de fruto o de hierba

Finalmente, lo ibérico se enfrenta al hecho de que la gran distribución lo haya elegido como un producto reclamo barato pasando de ser un algo exclusivo a un producto de oferta donde se trata de aparentar que todo es ibérico sin cuidar especialmente la diferenciación de cada categoría ante el consumidor con controles totalmente insuficientes. Frente a un coste de producción media de un jamón de bellota de unos 400 euros, se comercializan esos jamones hasta a 180 euros sin que, por la falta de actuación de las comunidades autónomas se sepa si ese precio responde a una venta a pérdidas o a un fraude del producto.

En el sector de lo ibérico, frente a esas críticas y denuncias generalizadas que pueden hundir a toda una actividad, menos a los de cebo que a los de dehesa, por lo que hay en juego con cada cría de un animal, la realidad es que hay aspectos mejorables desde la dehesa a los lineales de la gran distribución.

Dejando al lado el debate si se debería o no llamar ibérico a un animal cruzado, lo importante es que el consumidor sepa a qué tipo de producto se enfrenta a la hora de comprar. Es responsabilidad del sector tratar de mejorar los controles que llevan a cabo las certificadoras o de los técnicos de Asici. No es bueno tapar lo que se sabe que existe, dejarlo en charla de café y “off de record”. Pero también es importante la irresponsabilidad de quienes hacen denuncias generalizadas y también de los medios de comunicación cuando recogen mensajes no contrastados lanzados desde intereses no claros. Es responsabilidad de las Administraciones, desde la central a las comunidades autónomas, vigilar a la gran distribución. Todo, para que todo un sector, desde la dehesa a la granja siga vivo. Lanzar el ventilador contra toda una actividad, solo puede acabar cerrando desde la dehesa a las granjas de cebo si con tanta denuncia generalizada y protagonistas en los medios se logra que el consumidor asocie las palabras ibérico, España y fraude.

 

Puede encontrar la noticia en:

http://www.laregion.es/opinion/vidal-mate/acoso-derribo-cerdo-iberico/20170710095452722650.html

La dehesa cordobesa se enfrenta a un plan director que nace con críticas

La dehesa cordobesa se enfrenta al impulso de un plan director, por parte de la Junta de Andalucía, que está recibiendo críticas del sector al entender este, entre otras cuestiones, que no recoge de forma adecuada la relevancia de la actividad humana o de la ganadería en este espacio. El decreto por el que se aprobará esta iniciativa se encuentra en fase de borrador y la Delegación Territorial de Agricultura ha informado de que entre las estrategias de actuación se encontrarían un código de buenas prácticas de gestión, medidas para la mejora de la rentabilidad de las explotaciones, formación para técnicos, coordinación interadministrativa y simplificación de los procedimientos para la gestión, o cooperación en materia de investigación e innovación.

Desde el Gobierno regional también han señalado que se han recibido «más de 300 propuestas» para este documento, abundando en que se mantiene «una relación fluida» con los interesados «y se sigue trabajando para mejorar el texto con la participación activa» de entidades o particulares que apuestan por potenciar la dehesa andaluza.

En el grupo de las organizaciones que han planteado críticas al Plan Director de las Dehesas de Andalucía se encuentra Asaja Córdoba. El responsable de su área forestal y cinegética, Tomás Jurado, afirma que «el sector se ha opuesto rotundamente» a este documento, «porque no atiende a las necesidades reales de la dehesa». De este modo, sostiene que «le atribuye un perfil muy forestal y vinculado al medio ambiente, cuando es un ecosistema agrario», aclarando que «si quitamos a las personas, a la ganadería y a la agricultura, la dehesa se convierte en bosque mediterráneo».

Asaja Córdoba baraja datos de la Universidad de Huelva que confirman que estas formaciones tienen una importancia «muy grande» para la provincia, ya que, según sus cifras, contienen 387.000 hectáreas de las 943.000 que hay en la comunidad autónoma, por lo que concentran un 41% de estos espacios. Desde la asociación denuncian la existencia de «muchos problemas» que «están llevando al cierre de explotaciones» y apuntan algunos como los sanitarios, con la tuberculosis bovina o la enfermedad de la seca, que afecta a las encinas. Jurado También reivindica «que se pongan en valor los beneficios que tiene como ecosistema único» y recuerda que las ayudas forestales se esperan desde hace cinco años.

De otro lado, Francisco Casero preside la Fundación Savia, una entidad que ha solicitado, además de otras cuestiones, que se paralice el proyecto de decreto y se desarrolle un proceso «verdaderamente participativo». En su extenso documento de alegaciones, Savia coincide en que el plan director «no refleja la realidad de lo que es la dehesa» y detalla que «no está debidamente representada la dehesa con ganado que todos conocemos, que ha demostrado su vigencia y sostenibilidad durante siglos, y está considerada por todos los especialistas de ganadería como una auténtica joya social, cultural y medioambiental, localizada en las zonas rurales más pobres».

Casero cree que esta propuesta «no da respuesta a los temas de fondo ni recoge compromisos para una dehesa cuyo deterioro cuestiona su futuro».

Este plan director depende de las consejerías de Agricultura y de Medio Ambiente, por lo que un grupo de entidades (formado por Asaja, Savia, COAG, Ovipor, Fedehesa, Somos Sierra Norte, Adhesa, Encinal, Cooperativas Agrarias, Corsevilla y Ecovalia) dirigió hace algunos meses un escrito a la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, para mostrarle su rechazo al documento, haciendo hincapié en que el equilibrio de la dehesa depende de la coexistencia del árbol, el ganado y las personas.

Los datos de la Consejería de Medio Ambiente indican que Córdoba alberga una tercera parte de la superficie de dehesa de Andalucía, al contar con 361.675 hectáreas dentro de los casi 1,2 millones que se contabilizan en la comunidad autónoma.

En esta línea, la provincia destaca por la presencia de un ecosistema «único en el mundo», en palabras del delegado territorial de Agricultura, Francisco Zurera, quien sostiene que estos espacios «están ayudando de manera decisiva al mantenimiento de la población en zonas rurales». Entre otros aspectos, también apunta que en Córdoba hay registradas 2.121 explotaciones de ganadería extensiva, la mayoría de dehesa, con 224.273 animales.

En el ránking andaluz, Huelva ocupa el segundo lugar con 233.184 hectáreas (el 20% del total) y a esta le sigue Sevilla, que incluye en su territorio 181.087 (16%). Detrás aparecen Jaén, donde existen 117.937 (10%); Cádiz, que tiene 89.709 (8%); Granada, con 73.307 (6%); Málaga, que dispone de 57.524 (5%), y en última posición está Almería, con 40.553 hectáreas (cerca del 4%).

 

Puede encontrar la noticia en:

http://www.diariocordoba.com/noticias/temadia/dehesa-cordobesa-enfrenta-plan-director-nace-criticas_1157292.html

Extremadura, Andalucía y Portugal impulsan la declaración de la dehesa como Patrimonio de la Humanidad

Instituciones y entidades públicas de Extremadura, Andalucía y Portugal impulsarán una candidatura única hispano-lusa para que la dehesa -montado, en el caso luso- sea declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Esta iniciativa se enmarca en el proyecto transfronterizo Prodehesa-Montado, en el que, además, se plantea una propuesta de ley de la dehesa única para todos los territorios.

El Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura (Cicytex) coordina este proyecto en el que intervienen socios de Andalucía, Alentejo, Zonas Centro y Norte de Portugal y norte de Algarve, han informado hoy fuentes del Gobierno regional.

El objetivo de Prodehesa-Montado es poner en marcha las actuaciones necesarias para valorar ambiental y económicamente la dehesa y su equivalente portugués, el montado, desde un punto de vista sostenible.

En una primera toma de contacto han acordado los plazos y los responsables de cada una de las tareas que se van a llevar a cabo.

El proyecto contempla cuatro grandes actividades técnicas: la adaptación del marco normativo que en la actualidad afecta a este ecosistema, a sus necesidades y características propias, contribuir a la valorización ambiental de la dehesa-montado, la identificación y transferencia de innovación para la producción y gestión de productos, y dar visibilidad a estos parajes.

También está previsto organizar el III Congreso Ibérico de la Dehesa, como punto de encuentro y debate sobre su situación.

Este proyecto cuenta con 17 socios, de los que 13 son entidades españolas y cuatro de Portugal, y entre las que figuran el Cicytex, la Federación Española de la Dehesa, la Agencia de Gestión Agraria de Andalucía, las Universidades de Sevilla, Extremadura, Córdoba y Évora y la Asociación de Conservación de la Naturaleza de Portugal, entre otras.

El proyecto Prodehesa-Montado está cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) a través del Programa Operativo de Cooperación Transfronteriza España-Portugal (POCTEP) 2014-2020, y cuenta con un presupuesto de 3,4 millones de euros y un periodo de ejecución de tres años.

Los resultados que se obtengan se trasladarán a propietarios, gestores, empresarios relacionados con la transformación y comercialización, cooperativas y grupos de desarrollo rural, asociaciones de productores, organizaciones de defensa de la dehesa e instituciones de investigación.

 

Puede encontrar la noticia en:

http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/extremadura/extremadura-andalucia-portugal-impulsan-declaracion-dehesa-patrimonio-humanidad_1024070.html

El Tribunal Supremo traslada a la justicia de la UE las preguntas de ANPROGAPOR sobre la Norma del Ibérico

El Diario Oficial de la UE ha publicado la decisión prejudicial del Tribunal Supremo de España (TS) en la que éste traslada al Tribunal Judicial de la UE las tres preguntas planteadas por ANPROGAPOR acerca de si el Real Decreto sobre la Norma del Ibérico cumple la normativa comunitaria.

La Asociación Nacional de Productores de Ganado Porcino planteó al TS sus dudas en relación a dos puntos de la norma:

Los metros cuadrados mínimos en cebo.
La edad de los animales de sacrificio del ibérico de cebo.
Ahora, tras la decisión del TS, será el tribunal europeo quien decida acerca de las tres cuestiones planteada, que pueden descargarse tal y como se han publicado en el Diario Oficial de la UE desde este desde este enlace a nuestra área de descargas.

Miguel Ángel Higuera, director de ANPROGAPOR, señala al respecto que “nosotros no estamos en contra de la norma, pero sí nos plantea dudas en esos apartados. Por eso queremos saber si se adecúan a la normativa europea, porque de no ser así, perjudicaría a los ganaderos españoles”.

Higuera se muestra satisfecho con el traslado de la cuestión al Tribunal comunitario ya que implica que, sin ser una sentencia oficial, el TS también comparte sus dudas.

“Nosotros lo que queremos es perfilar esos dos apartados desde el punto de vista técnico para que los productores españoles no se vean en inferioridad de condiciones frente al resto de productores europeos. Si tenemos razón, esos requisitos que pone la Norma a nuestros ganaderos les ocasiona una merma competitiva, lo que sería una alteración del libre comercio, al perjudicarles generándoles unos costes de producción que no tienen otros ganaderos europeos que pudieran criar cerdo ibérico en otros países distintos a España donde la normativa no tiene vigencia o producir productos similares. Por eso consideramos que hay que estudiar detenidamente la cuestión y valoramos positivamente que llegue al Tribunal de Justicia de la UE”

Puede encontrar la noticia en:

https://carnica.cdecomunicacion.es/noticias/22644/el-tribunal-supremo-traslada-a-la-justicia-de-la-ue-las-preguntas-de-anprogapor-sobre-la-norma-del-iberico

¿Por qué no dejan en paz al ibérico?

En las últimas semanas han aparecido muchas noticias con respecto a fraudes que en torno al cerdo ibérico parece haber destapado el periódico alemán Süeddeutsche Zeitung. Es como si aquí no se hubiera enterado nadie hasta ahora; pero más que de fraude habría que hablar de confusión y desinformación, aunque fraude también hay alguno.

Lo primero que hay que decir es que el consumidor que compre un jamón “ibérico de cebo” (con etiqueta blanca) puede estar tranquilo de que nadie le engaña, siempre que ya sepa que está comprando un cerdo cruzado (hijo de una cerda ibérica y un verraco duroc) alimentado sólo con pienso en condiciones de intensividad. Pero esto no es ninguna novedad, así lo decidió el gobierno español con el Real Decreto 1083/2001, por el que se aprobaba la norma de calidad para el jamón, paleta y caña de lomo ibéricos.

EL JAMÓN IBÉRICO DE CEBO SUPONE ALREDEDOR DEL 60% DE LO PRODUCIDO COMO IBÉRICO

Esta norma tenía el objetivo de “evitar que se genere confusión en los consumidores y de impedir la competencia desleal”, además de proteger la raza y la dehesa.

Pues ya van tres normas de calidad, la vigente es el Real Decreto 4/2014, y los objetivos se mantienen; pero resulta que es ahora, al tiempo que se han enterado en Alemania, cuando algunos empiezan a saber que un cerdo ibérico es “oficialmente” un cerdo cruzado, aunque el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española seguía sin recogerlo así en su 23 edición de octubre de 2014.

Aunque el Ministerio no ha publicado aún las cifras de 2016, este jamón “ibérico de cebo” supone alrededor del 60% de lo producido como ibérico.

Que muchas cerdas ibéricas no tienen genealogía conocida y que su valoración es visual es cierto, pero poco fraude cabe esperar de esos cerdos “ibéricos de cebo” (cruzados de pienso, para que se entienda); porque ni al productor ni a la industria les interesa perder la calidad que aporta ese 50% de raza ibérica.

La única salvedad, de incumplimiento generalizado de la norma, está en la edad, porque todos esos cerdos tienen algún mes menos de los 10 exigidos para el sacrificio. Pero debo reconocer que si yo fuera productor tampoco aguantaría un cerdo durante 10 meses a base de pienso, porque sería ruinoso y porque no aporta absolutamente nada a la calidad del producto. Con este asunto de la raza han salido beneficiadas otras razas que el consumidor está asociando al ibérico, que yo no voy a mencionar para no darles más fama. Otra categoría de calidad nada acertada y muy engañosa que, salvo muy escasas y honrosas excepciones, raya el delito medioambiental es el “cebo de campo”. Se trata de cerdos que alimentados con pienso están al aire libre.

La segunda norma de calidad (Real Decreto 1469/2007) permitía hasta 15 cerdos/hectárea, carga ganadera que no hay finca que resista porque acaba arrasada; es triste la coincidencia pero 10.000 metros cuadrados entre 15 coincide con el número de la bestia (666). Pues bien, no conforme con eso, el Ministerio, en la tercera norma, permite etiquetar como “cebo de campo” hasta densidades de 100 cerdos/hectárea (mejor que no calculen el número del apocalipsis medioambiental); será por eso, que buscando la claridad a esta categoría se le reserva la “etiqueta verde”.

Para hacerse una idea de los cerdos que admite una finca basta con decir que, cuando hay bellota, las mejores dehesas no dan de comer a más de 2 cerdos/hectárea. Por tanto, esta categoría supone una competencia desleal para los productores que hacen un cerdo extensivo (“de campo” pero con denominación de origen, que los hay) o un cerdo ecológico (que también los hay), y para los ganaderos intensivos que asumen los costes de la gestión de los purines de sus cerdos sin contaminar. Lo mejor de estos cerdos es que no llegan a estar los 12 meses que se les exige de edad mínima al sacrificio; por lo que incumpliendo dañan menos.

Aunque tampoco se tienen las cifras de 2016, este jamón supuso alrededor del 20% de lo producido como ibérico.

Queda la categoría “de bellota”, que es la verdadera perjudicada con las sucesivas normas. Hablamos de la que da imagen a todo el sector, aunque el uso de esta estampa no pueda hacerse al publicitar “ibéricos de cebo”.

Se suponía que el objetivo de la norma, que ya tiene casi 16 años, era proteger lo más auténtico, la raza y la dehesa, destapando el fraude que debía de haber en los 439.984 jamones ibéricos de bellota que según Confecarne se comercializaron en 2003, año de su entrada en vigor.

Creo que algo ha venido fallando en estas inspecciones cuando las primeras cifras oficiales de 2008 dieron 1.806.492 jamones de bellota, más del cuádruple de antes de la norma; o porque en la penúltima campaña (2015/16) comenzaron su curación unos 1.332.000 jamones de bellota, algo menos que los más de 1.400.000 jamones de bellota que, según datos de Araporc, se obtendrán de esta pasada campaña (2016/17), a pesar de haya habido muy poca bellota.

Que nos moleste que esto se sepa en Alemania es lógico. Pero por real decreto se decidió producir masivamente utilizando el nombre de la raza ibérica, al amparo de su buena imagen y fama. ¿Por qué será que no hacen lo mismo los franceses con su champán o los iraníes con su caviar?

Para terminar quiero reconocer algo, cuando quiero comprar un buen jamón y no quiero que me engañen lo compro “ibérico de cebo”, eligiendo bien la marca, porque sé lo que voy a comprar y porque no hay posibilidad de fraude. Excepcionalmente, compro “100% ibérico de bellota” (etiqueta negra) de denominación de origen, habitualmente de la de mi tierra.

Eso es lo que ha conseguido el Ministerio con sus tres normas y es triste que haya que conformarse con eso. ¿Por qué no derogan la norma y dejan en paz al cerdo ibérico?

 

Puede encontrar la noticia en:

http://www.diariodesevilla.es/agr_andalucia/dejan-paz-iberico_0_1148885318.html

Los sinsabores del jamón ibérico

De lo alto de la alcazaba de Jerez de los Caballeros, al sur de la provincia de Badajoz, se ve hasta donde alcanza la vista un mar de encinas, quejigos y alcornoques. El paisaje de la dehesa del oeste de España, un cinturón de más de tres millones de hectáreas que van, de forma casi continua, desde los arribes del Duero hasta las estribaciones del sistema bético, está tan integrado en la cultura y en la vida de la región que parece estar ahí desde el principio de los tiempos. Sin embargo, es un paisaje forjado por la mano del hombre para sacarle el máximo partido posible a la naturaleza. Y, en las últimas décadas, para sacarle el máximo partido posible a un animal en particular: Sus scrofa domesticus, el cerdo doméstico.

De la combinación entre dehesa y animal ha surgido uno de los productos más cotizados de España: el cerdo ibérico de bellota. Durante décadas coto cerrado de pequeños productores trabajando de forma tradicional (hay, en todo el país, 14.000 explotaciones que abastecen a casi 700 industrias), el ansia del consumidor español por productos más gourmet (una demanda que poco a poco se recupera del sopor de la crisis) y la apertura de los mercados internacionales atrajo el interés de los grandes grupos cárnicos, que querían su parte de un pastel de 1.000 millones de euros.

Estas industrias lograron del Gobierno una legislación muy flexible con la definición de cerdo ibérico, que hizo dispararse la oferta del producto y despertó la indignación de los ganaderos más tradicionales, que temen la desvalorización de la marca, máxime cuando reconocen que a través de los resquicios de la ley se están colando productos que no cumplen completamente con las normas. No obstante, la mayoría del sector niega que el fraude sea generalizado, como señalan algunos expertos teóricamente independientes.

Los ganaderos recuerdan que esta es una situación que ya han vivido. “En su día, los empresarios del cerdo blanco lograron quedarse con la palabra ‘serrano’ para sus productos”, explica un productor. “Ahora también se están apropiando del ibérico”. Grandes conglomerados, como las catalanas Argal y Vall Companys, la aragonesa Grupo Jorge, la murciana Fuertes – El Pozo y Campofrío (ahora propiedad de la mexicana Sigma) entraron por asalto en ese jugoso mercado, máxime cuando el ibérico se mostró más resistente que el cerdo blanco a los peores embates de la crisis. Los productores tradicionales acusan a la Administración de facilitar esta toma de posición bajo presión de comunidades autónomas como Catalunya, Murcia, y ambas Castillas.

La historia comienza hace dos décadas, cuando la expansión de la demanda del ibérico hizo degradarse la tradicional relación de confianza entre ganaderos e industrias, y la falta de una normativa definida de la cría y engorde quedó patente. En 2001 el Gobierno, con Miguel Arias Cañete al frente del Ministerio de Agricultura, dio el pistoletazo de salida a la regulación integral del sector, con la definición de los tipos de producto (pensando especialmente en el mercado exportador), mecanismos de control y normas de calidad estrictas, que van desde la genética de los animales a la comercialización.

El cambio más importante fue la ruptura oficial de la relación con la dehesa: a partir de entonces, pasó a ser ibérico cualquier animal con un progenitor de esa raza. De la exclusividad se pasó a la producción masiva: de menos de un millón de animales antes de 2001 a un censo de 4,5 millones de cabezas entre 2004 y 2005, de las que un 80% eran animales de granja criados con pienso. Esa drástica expansión y la crisis provocaron una avalancha de oferta, y de ahí a la desvalorización, con las grandes cadenas de distribución promocionando cerdo ibérico a bajo coste, tanto fresco como curado o embutido, para atraer al cliente. Ante las pérdidas, la producción también se contuvo hasta rozar los dos millones de cerdos, aunque esta cifra se ha vuelto a recalentar con la recuperación económica.

Ayuda a navegantes

Para ayudar a los consumidores a navegar por el océano del ibérico, el Gobierno publicó en 2013 un real decreto en el que clasificaba los productos porcinos utilizando dos factores: de qué raza es el animal y, sobre todo, cómo ha sido criado. El más básico, el cebo, está señalizado con una etiqueta blanca y se utiliza para el ibérico alimentado con piensos y sacrificado con más de 10 meses de edad y 115 kilos de peso. La etiqueta verde se usa para los animales de “cebo de campo”, de más de un año de edad y que pasan 60 días en la dehesa alimentándose tanto de bellota y pasto como de pienso. El calificativo “de bellota” y su etiqueta roja solo se pueden utilizar para los animales que pasan el último otoño de sus vidas (del 1 de octubre al 15 de diciembre) alimentándose exclusivamente de pasto y bellota en los terrenos legalmente definidos como dehesa. Por último, la etiqueta negra se usa para los cerdos criados “de bellota” que, además, son 100% de raza ibérica.

Esa es la teoría. Pero, en la práctica, el sector denuncia que se están vendiendo jamones “de bellota” a 180 euros, cuando los costes de producción, cumplidas todas las exigencias, no bajan de los 400 euros por pieza. Así que de dos una: o no son lo que dice su etiqueta, o los distribuidores están vendiendo a pérdida —una práctica que, según los productores, no está lo suficientemente perseguida por las comunidades autónomas o las autoridades de Competencia.

Dos tercios de la producción española etiquetada como ibérica en 2015 son de animales solo parcialmente de raza (cruzados con otras variedades más productivas) alimentados intensivamente a base de piensos. Los cerdos “100% ibérico de bellota” solo representan un 6% del total de la producción. El centro neurálgico del 100% bellota está en Andalucía y Extremadura, de donde salen nueve de cada diez etiquetas negras.

Por si fuera poco, la propia raza de los animales está puesta en cuestión. En el libro genealógico de la Asociación Española de Criadores de Cerdo Ibérico (Aeceriber), existen 435.000 animales registrados. Esto se debe a la incorporación de casi 341.000 cerdos tras un real decreto de 2014 que daba dos años para inscribir a todos los animales genéticamente puros para que pudieran ser considerados ibéricos. Pero en lugar de utilizar pruebas de ADN, más costosas (como mínimo, 20 euros por animal) y que llevan más tiempo, se autorizó la inscripción después de una inspección visual por veterinarios expertos.

Cuestión de registros

Aeceriber no incorporó esos nuevos animales al registro principal, sino al anexo. “Solo inscribimos en el registro principal a los animales de los que conocemos las dos generaciones anteriores”, señala Elena Dieguez, presidenta de la asociación. “Hacer tests moleculares sistemáticamente sería prohibitivo, pero si vemos algo raro no inscribimos al animal, y hacemos pruebas aleatorias”. Pero para Dieguez, el problema es que se llama oficialmente ibérico a animales cruzados y se venden como tal. “Hubiéramos preferido que se dijera con todas las letras: 50% ibérico, 75% ibérico y 100% ibérico”, afirma.

El Gobierno defiende la regularización, insistiendo en que no ha sido una “barra libre” de ibérico para todos, sino el resultado de un proceso riguroso realizado por expertos y que ha acabado cribando a miles de animales. “No se puede decir que sea ilegal”, afirma el director general de Industrias Alimentarias, Fernando Burgaz.

Por su parte, los ganaderos también respaldan el proceso de reconocimiento visual, y alertan que la obsesión con la pureza racial no es tan importante. “No se puede aseverar que el cerdo, por ser 100% ibérico, tenga el mejor jamón. Es un animal muy graso”, afirma un empresario ligado a la dehesa. “Hay que dar el valor que merece a la alimentación del animal. De hecho, muchos de nuestros mejores animales son cruces de ibéricos con otras razas como la Duroc”.

La flexibilidad en el etiquetado ha beneficiado al sector, pero también ha abierto la puerta al que es, hoy por hoy, su mayor miedo: que los productores extranjeros puedan vender en España cerdo que, oficialmente, sea 100% ibérico. Y no es una propuesta irreal: en las grandes llanuras de encino (Quercus virginiana) de Texas, dos productores españoles, Sergio Marsal y Manuel Murga, ya han empezado a comercializar carne de cerdo ibérico criada en Estados Unidos. “Llevamos menos de un año funcionando y la aceptación es increíble”, señala Juan Sanz, responsable de ventas online de Acornseekers. “Por ahora solo vendemos carne fresca, pero pronto construiremos un secadero de jamones. Las encinas producen tres veces lo que las españolas, y, gracias al clima, los cerdos tienen más meses de pasto para comer; aquí pasan cuatro meses en la montanera (frente al mínimo de 75 días que pasan en España). La carne es rojiza y tiene un sabor especial”.

En Agricultura son conscientes de estos temores, y la ministra Isabel García Tejerina es partidaria de una Indicación Geográfica Protegida (IGP) para el producto racialmente puro de dehesa (como Japón protege a las variedades regionales del buey japonés o wagyu). Sin embargo, el ministerio exige que el sector sea unánime a la hora de presentar la solicitud de IGP ante las autoridades comunitarias, y los intentos en esa dirección se han encontrado con la oposición de las denominaciones de origen (Guijuelo, Dehesa de Extremadura, Jabugo y Valle de los Pedroches), que temen una desvalorización de sus propias etiquetas. Es por eso que muchos ganaderos han reaccionado con sorpresa a las declaraciones de García Tejerina afirmando que, gracias al Gobierno, se había logrado recuperar y proteger al sector. Para ellos, el Ejecutivo permite esta inseguridad sobre un producto tan importante para la marca España.

Dudas razonables

Otra consecuencia de la flexibilidad es que, pese a los esfuerzos del Gobierno para aclarar el etiquetado, al final el cliente puede tener dudas razonables acerca de lo que está comprando. Y lo que es peor, de esas dudas se han generalizado acusaciones de comportamientos poco éticos que afectan a la industria en general. “Es una situación de acusaciones contra todo un sector que no tiene ningún sentido”, considera Burgaz. “Entendemos que se están llevando las cosas por el buen camino. Si hay irregularidades, se deben denunciar donde corresponda; nosotros somos los primeros interesados en acabar con ellas. No se puede alimentar la imagen de un sector fraudulento”.

El partido político Ciudadanos ha hecho de la denuncia del fraude en el ibérico su bandera en política agraria, y ha solicitado la comparecencia de García Tejerina en el Congreso para dar explicaciones. “Con esta denuncia no buscamos protagonismo”, apunta el diputado Toni Cantó. “Hemos solicitado la comparecencia de la ministra en la Comisión de Agricultura para que explique qué medidas piensa adoptar para mejorar el etiquetado de los productos ibéricos, pensando en el interés de los consumidores”.

Pero en el sector del cerdo ibérico en España las críticas y las denuncias se hacen en privado: con un sector agrupado monolíticamente en la Asociación Interprofesional del Cerdo Ibérico (ASICI), nadie quiere ser el que hable mal de sus colegas y asociados. Al contrario que otras interprofesionales —que se limitan a tareas de información, promoción y estudios de mercado— ASICI es también la responsable de verificar que las normas se cumplen en el proceso de cría, engorde y sacrificio. Para ello, ganaderos e industriales pagan (a partes iguales) 50 céntimos por animal a la asociación. “Seguro que pueden existir lagunas en el sistema de inspección en lo que se refiere a la cría, alimentación y el control de los animales”, señala el presidente de la asociación, Francisco Javier Morato. “Pero la realidad es que se ha mejorado mucho y creo que las cosas se están haciendo bien, aunque haya cierta falta de medios”.

ASICI cuenta con una docena de técnicos que giran una media de 100 visitas por semana a explotaciones e industrias del sector. En privado, los ganaderos afirman que, aunque las inspecciones de la intersectorial están mejorando, el sistema de vigilancia estaría mucho mejor si estuviera en manos de las comunidades autónomas (siempre y cuando estuviesen dotadas de medios suficientes) o, aún mejor, del Ministerio de Agricultura.

Mientras, el control de la producción, la cría y el engorde está en manos de media docena de entidades certificadoras privadas, aprobadas por la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC) y por las comunidades autónomas. Estas firmas realizan el control de cuánta bellota hay disponible en la dehesa y si es suficiente para todos los animales: la norma obliga a los productores a alimentar a cada cerdo con alrededor de nueve kilos diarios del fruto.

Problemas en la dehesa

¿Puede la dehesa sostener tanto ibérico? La Asociación Nacional de Productores de Ganado Porcino (Anprogapor), que reúne a los grandes ganaderos de cerdo blanco y que incluye una parte importante de la industria del ibérico de cebo, tiene sus dudas sobre el rigor de las inspecciones y señala a la campaña de este año, en la que han aumentado los sacrificios a pesar de que la sequía y la expansión de la plaga de seca (Phytophthora cinnamomi) ha reducido la productividad de la dehesa. Para Morato, de ASICI, los controles son suficientes. Y, como prueba, remite a la descalificación de muchas partidas todas las campañas por no cumplir las exigencias mínimas.

Y los ganaderos de dehesa, como es lógico, rechazan esas acusaciones y afirman que la superficie es más que suficiente como para dar de comer a toda la cabaña. Los sacrificios de más, apuntan, son consecuencia de una cierta mejora de los precios.

 

Puede encontrar la noticia en:

http://economia.elpais.com/economia/2017/06/30/actualidad/1498830677_653418.html#?ref=rss&format=simple&link=link

Translate »