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El Ministerio creará en Extremadura los primeros cultivos intensivos de bellota

Juan García (nombre simulado a modo de ejemplo) dispone de una explotación porcina con cerca de 5.000 ejemplares que campan a sus anchas por la dehesa extremeña. Este año dispone de 400 nuevas crías, y su deseo es alimentarlas en montanera para así vender más tarde los codiciados jamones ibéricos de bellota. Sin embargo tan solo podrá hacerlo con algo más de la mitad, unas 250, debido a que las encinas de la dehesa que tiene arrendada no producen todo el fruto que necesita para alimentarlos. Debe alimentar por tanto a los 150 ejemplares restantes con pienso, por lo que los jamones (ya de cebo, o de recebo) los venderá a un precio sensiblemente menor.

Esta pérdida de valor añadido puede tener los días contados si finalmente la década de trabajos y ensayos llevados a cabo en el Centro Nacional de Recursos Genéticos Forestales El Serranillo (ubicado en Guadalajara y gestionado por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente) y las parcelas experimentales que se van a poner en marcha en la comarca de Campo Arañuelo da los frutos esperados.

A tenor de los resultados que arrojan los trabajos llevados a cabo en este sentido, la producción media de la dehesa podría pasar de 250 kilos anuales de bellota a 10.000, o lo que es lo mismo, multiplicar por 40 la producción.

 

Se trata del inicio de una experiencia pionera a nivel mundial, el cultivo intensivo de bellota, al frente de cuya investigación y desarrollo se encuentra Juan Luis Peñuelas, quien junto a su equipo ha puesto el punto de mira en el norte de la provincia cacereña.

El porqué lo explicó el propio Peñuelas durante la firma del convenio en virtud al cual la Mancomunidad Integral Campo Arañuelo cede varios terrenos al Ministerio para la instalación y seguimiento de parcelas experimentales. «Tenemos la necesidad de experimentar en parcelas públicas de características climáticas adecuadas, y qué mejor lugar que Extremadura para ver cómo se desarrollan y testar variables agronómicas de cultivo intensivo: riego, fertilización, marcos, etcétera». Argumenta que el paso de la actual producción anual de 250 kilos por hectárea «podría alcanzar hasta los 10.000 kilos en estas plantaciones, con una cierta garantía de producción, sin el riesgo de la vecería (alternancia de años con mucha cosecha y otros con escasa) que presenta la encina y el alcornoque». Eso sí, se muestran prudentes y recuerdan que por el momento se trata de hipótesis. Fundadas, pero hipótesis al fin y al cabo.

El cómo se fijaron en Campo Arañuelo lo explica el presidente de la mancomunidad, David González, que recuerda que mejorar la producción de la dehesa siempre ha sido un proyecto, una idea que no se le iba de la cabeza, si bien reconoce que las administraciones no le hacían mucho caso. «Hasta que un día me topé con este hombre (refiriéndose a Peñuelas), que tiene esta gran trayectoria. Contacté con él, visitamos las instalaciones de El Serranillo,… Y aquí estamos», explica satisfecho. Recuerda que entre los factores determinantes para que se materializase la presencia de El Serranillo en Extremadura se encuentra la existencia de polen de encina, algo de lo que carecen en Guadalajara.

Hasta ahora los árboles productores de bellotas (encinas, alcornoques…) están considerados como árboles formadores de naturaleza, de paisaje, a los que tradicionalmente el hombre apenas ha manipulado. Ahora la idea es que estas mismas especies sean además árboles productores, como ya lo son el olivo, el almendro o el castaño.

Un concepto diferente

Este cambio de concepto supondría la puesta en marcha de explotaciones milimétricamente reguladas, con una plantación planificada para en pocos años obtener ejemplares adultos capaces de dar frutos (como ya se hace con el olivar), con sus sistemas de riego, fertilizantes… De ahí que aboguen porque el cultivo intensivo de bellotas pueda ser incluso una alternativa al de tabaco, cuyo paulatino abandono está dejando miles de hectáreas de tierras fértiles en barbecho, pero perfectamente aptas para su cultivo en la zona de Campo Arañuelo y la Vera.

«Si tenemos la posibilidad… ¿Por qué no vamos a producir la bellota fuera de la dehesa, con individuos seleccionados, en plantaciones intensivas, y luego echar este fruto en la dehesa cuando se necesite para alimentar a los animales?», se preguntan.

Aquí González señala que mientras para Peñuelas y Agricultura serán unas parcelas experimentales, para la comarca se tratará de unas parcelas demostrativas, en las que la mancomunidad podrá constatar ante profesionales del sector cómo se desarrolla la experiencia «para que así vean que es una realidad y que puede ser una salida». Siempre, claro está, en función de lo que diga el mercado, que marcará la demanda de este producto.

No obstante en lo que a bellotas se refiere, además de la alimentación de animales también cuenta con aplicaciones en cosmética (aceite de bellota para el cuidado de la piel), uso medicinal (por sus propiedades astringentes se puede usar para cortar la diarrea o para la incontinencia urinaria, entre otros); y alimentación humana, en modo de confitura, mantequilla, licores, etcétera.

Congreso Forestal Español

Peñuelas, que asistió como ponente al VII Congreso Forestal Español, celebrado a finales de junio en Plasencia, recordó que ya en 2010 empezaron a pensar en este proyecto de forma seria, si bien se encontraron todo el trabajo por hacer, al ser pioneros en la misma. Dificultad añadida que ha supuesto un trabajo extra, pero que a la vista está que nos les ha hecho cejar en su empeño.

Él mismo explicaba la iniciativa durante el citado congreso. «El proyecto que planteamos tiene como objetivo la producción de bellotas en cantidad y calidad suficiente para complementar la que naturalmente se produce en las dehesas, y ello mediante el establecimiento de plantaciones agrarias ad hoc de quercíneas mediterráneas. La singularidad del proyecto radica en producir bellotas fuera de las dehesas aplicando las capacidades tecnológicas hoy existentes en cada lugar y circunstancia, de modo y forma que el fruto, recolectado de forma mecánica, se almacene para ser posteriormente esparcido a su tiempo en las dehesas como alimento del cerdo ibérico, incrementando de este la productividad y regularidad del sistema de montanera», afirma.

«Estas nuevas plantaciones se asemejarían en cuanto a concepción agronómica y logística a las nuevas plantaciones superintensivas de frutos que en los últimos años han aparecido en el mundo agrario y que han revolucionado antiguos y milenarios cultivos tradicionales como son la vid, el olivo, los frutos secos (almendro, pistacho, nogal, etcétera) y que hoy día testa su viabilidad en cítricos, melocotón y frutos rojos, como arándanos, grosellas, endrinos, frambuesas…», manifiesta.

Personal del Ministerio muestra un ejemplar que será injertado. / E. S.

Aquí destaca que tal actividad, concebida de esta forma, integrará «a los subsectores agrario, forestal, ganadero, industrial y comercial, configurándose como un potente motor de desarrollo rural local, regional y nacional en un mercado de alta rentabilidad y con enormes posibilidades de crecimiento por consumo interno y de exportación».

En este punto insiste en la importancia del cambio de concepto que tradicionalmente se tiene de la encina. «Lo que se está proponiendo es toda una revolución conceptual en un modelo productivo centenario. El agricultor tiene que entender a la encina, no ya como una especie milenaria y típicamente forestal, sino como un frutal que puede ser sometido a manejo intensivo. Los propietarios de las dehesas y los ganaderos de cerdos ibéricos deben tomar en consideración que no tiene lógica económica ni financiera el que su sistema productivo esté a merced de las veleidades de nuestra extrema y variable climatología», advierte.

Para concluir se mostraba optimista en la viabilidad del proyecto. «Si las proyecciones de consumo y demanda de derivados del cerdo ibérico de bellota se mantienen, las producciones de estos cultivos intensivos tienen asegurada la demanda», eso sí, siempre y cuando «seamos capaces de producir y poner en el mercado un material vegetal productivo adecuado al manejo intensivo y a un costo accesible». De ahí la importancia de que una vez concluidos los experimentos, profesionales del sector y administraciones den el paso definitivo hacia este cambio de modelo productivo de la dehesa.

 

 

Puede encontrar la noticia en:

http://www.hoy.es/agro/ministerio-creara-extremadura-20170707004806-ntvo.html

Extremadura, Andalucía y Portugal impulsan la declaración de la dehesa como Patrimonio de la Humanidad

Instituciones y entidades públicas de Extremadura, Andalucía y Portugal impulsarán una candidatura única hispano-lusa para que la dehesa -montado, en el caso luso- sea declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Esta iniciativa se enmarca en el proyecto transfronterizo Prodehesa-Montado, en el que, además, se plantea una propuesta de ley de la dehesa única para todos los territorios.

El Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura (Cicytex) coordina este proyecto en el que intervienen socios de Andalucía, Alentejo, Zonas Centro y Norte de Portugal y norte de Algarve, han informado hoy fuentes del Gobierno regional.

El objetivo de Prodehesa-Montado es poner en marcha las actuaciones necesarias para valorar ambiental y económicamente la dehesa y su equivalente portugués, el montado, desde un punto de vista sostenible.

En una primera toma de contacto han acordado los plazos y los responsables de cada una de las tareas que se van a llevar a cabo.

El proyecto contempla cuatro grandes actividades técnicas: la adaptación del marco normativo que en la actualidad afecta a este ecosistema, a sus necesidades y características propias, contribuir a la valorización ambiental de la dehesa-montado, la identificación y transferencia de innovación para la producción y gestión de productos, y dar visibilidad a estos parajes.

También está previsto organizar el III Congreso Ibérico de la Dehesa, como punto de encuentro y debate sobre su situación.

Este proyecto cuenta con 17 socios, de los que 13 son entidades españolas y cuatro de Portugal, y entre las que figuran el Cicytex, la Federación Española de la Dehesa, la Agencia de Gestión Agraria de Andalucía, las Universidades de Sevilla, Extremadura, Córdoba y Évora y la Asociación de Conservación de la Naturaleza de Portugal, entre otras.

El proyecto Prodehesa-Montado está cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) a través del Programa Operativo de Cooperación Transfronteriza España-Portugal (POCTEP) 2014-2020, y cuenta con un presupuesto de 3,4 millones de euros y un periodo de ejecución de tres años.

Los resultados que se obtengan se trasladarán a propietarios, gestores, empresarios relacionados con la transformación y comercialización, cooperativas y grupos de desarrollo rural, asociaciones de productores, organizaciones de defensa de la dehesa e instituciones de investigación.

 

Puede encontrar la noticia en:

http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/extremadura/extremadura-andalucia-portugal-impulsan-declaracion-dehesa-patrimonio-humanidad_1024070.html

¿Por qué no dejan en paz al ibérico?

En las últimas semanas han aparecido muchas noticias con respecto a fraudes que en torno al cerdo ibérico parece haber destapado el periódico alemán Süeddeutsche Zeitung. Es como si aquí no se hubiera enterado nadie hasta ahora; pero más que de fraude habría que hablar de confusión y desinformación, aunque fraude también hay alguno.

Lo primero que hay que decir es que el consumidor que compre un jamón “ibérico de cebo” (con etiqueta blanca) puede estar tranquilo de que nadie le engaña, siempre que ya sepa que está comprando un cerdo cruzado (hijo de una cerda ibérica y un verraco duroc) alimentado sólo con pienso en condiciones de intensividad. Pero esto no es ninguna novedad, así lo decidió el gobierno español con el Real Decreto 1083/2001, por el que se aprobaba la norma de calidad para el jamón, paleta y caña de lomo ibéricos.

EL JAMÓN IBÉRICO DE CEBO SUPONE ALREDEDOR DEL 60% DE LO PRODUCIDO COMO IBÉRICO

Esta norma tenía el objetivo de “evitar que se genere confusión en los consumidores y de impedir la competencia desleal”, además de proteger la raza y la dehesa.

Pues ya van tres normas de calidad, la vigente es el Real Decreto 4/2014, y los objetivos se mantienen; pero resulta que es ahora, al tiempo que se han enterado en Alemania, cuando algunos empiezan a saber que un cerdo ibérico es “oficialmente” un cerdo cruzado, aunque el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española seguía sin recogerlo así en su 23 edición de octubre de 2014.

Aunque el Ministerio no ha publicado aún las cifras de 2016, este jamón “ibérico de cebo” supone alrededor del 60% de lo producido como ibérico.

Que muchas cerdas ibéricas no tienen genealogía conocida y que su valoración es visual es cierto, pero poco fraude cabe esperar de esos cerdos “ibéricos de cebo” (cruzados de pienso, para que se entienda); porque ni al productor ni a la industria les interesa perder la calidad que aporta ese 50% de raza ibérica.

La única salvedad, de incumplimiento generalizado de la norma, está en la edad, porque todos esos cerdos tienen algún mes menos de los 10 exigidos para el sacrificio. Pero debo reconocer que si yo fuera productor tampoco aguantaría un cerdo durante 10 meses a base de pienso, porque sería ruinoso y porque no aporta absolutamente nada a la calidad del producto. Con este asunto de la raza han salido beneficiadas otras razas que el consumidor está asociando al ibérico, que yo no voy a mencionar para no darles más fama. Otra categoría de calidad nada acertada y muy engañosa que, salvo muy escasas y honrosas excepciones, raya el delito medioambiental es el “cebo de campo”. Se trata de cerdos que alimentados con pienso están al aire libre.

La segunda norma de calidad (Real Decreto 1469/2007) permitía hasta 15 cerdos/hectárea, carga ganadera que no hay finca que resista porque acaba arrasada; es triste la coincidencia pero 10.000 metros cuadrados entre 15 coincide con el número de la bestia (666). Pues bien, no conforme con eso, el Ministerio, en la tercera norma, permite etiquetar como “cebo de campo” hasta densidades de 100 cerdos/hectárea (mejor que no calculen el número del apocalipsis medioambiental); será por eso, que buscando la claridad a esta categoría se le reserva la “etiqueta verde”.

Para hacerse una idea de los cerdos que admite una finca basta con decir que, cuando hay bellota, las mejores dehesas no dan de comer a más de 2 cerdos/hectárea. Por tanto, esta categoría supone una competencia desleal para los productores que hacen un cerdo extensivo (“de campo” pero con denominación de origen, que los hay) o un cerdo ecológico (que también los hay), y para los ganaderos intensivos que asumen los costes de la gestión de los purines de sus cerdos sin contaminar. Lo mejor de estos cerdos es que no llegan a estar los 12 meses que se les exige de edad mínima al sacrificio; por lo que incumpliendo dañan menos.

Aunque tampoco se tienen las cifras de 2016, este jamón supuso alrededor del 20% de lo producido como ibérico.

Queda la categoría “de bellota”, que es la verdadera perjudicada con las sucesivas normas. Hablamos de la que da imagen a todo el sector, aunque el uso de esta estampa no pueda hacerse al publicitar “ibéricos de cebo”.

Se suponía que el objetivo de la norma, que ya tiene casi 16 años, era proteger lo más auténtico, la raza y la dehesa, destapando el fraude que debía de haber en los 439.984 jamones ibéricos de bellota que según Confecarne se comercializaron en 2003, año de su entrada en vigor.

Creo que algo ha venido fallando en estas inspecciones cuando las primeras cifras oficiales de 2008 dieron 1.806.492 jamones de bellota, más del cuádruple de antes de la norma; o porque en la penúltima campaña (2015/16) comenzaron su curación unos 1.332.000 jamones de bellota, algo menos que los más de 1.400.000 jamones de bellota que, según datos de Araporc, se obtendrán de esta pasada campaña (2016/17), a pesar de haya habido muy poca bellota.

Que nos moleste que esto se sepa en Alemania es lógico. Pero por real decreto se decidió producir masivamente utilizando el nombre de la raza ibérica, al amparo de su buena imagen y fama. ¿Por qué será que no hacen lo mismo los franceses con su champán o los iraníes con su caviar?

Para terminar quiero reconocer algo, cuando quiero comprar un buen jamón y no quiero que me engañen lo compro “ibérico de cebo”, eligiendo bien la marca, porque sé lo que voy a comprar y porque no hay posibilidad de fraude. Excepcionalmente, compro “100% ibérico de bellota” (etiqueta negra) de denominación de origen, habitualmente de la de mi tierra.

Eso es lo que ha conseguido el Ministerio con sus tres normas y es triste que haya que conformarse con eso. ¿Por qué no derogan la norma y dejan en paz al cerdo ibérico?

 

Puede encontrar la noticia en:

http://www.diariodesevilla.es/agr_andalucia/dejan-paz-iberico_0_1148885318.html

Projeto Transfronteiriço PRODEHESA-MONTADO lançado em Mérida

As 17 entidades que fazem parte do Projeto de Cooperação Transfronteiriça para a Valorização Integral do Montado (PRODEHESA-MONTADO) reuniram-se em Mérida, no dia 19 de junho, para o lançamento deste projeto coordenado pelo Centro de Pesquisa Científica e Tecnológica da Extremadura (CICYTEX). O objetivo do projeto é implementar as ações necessárias para melhorar ambiental e economicamente o montado, de um ponto de vista sustentável. Neste primeiro contacto, os parceiros acordaram prazos e definiram os responsáveis por cada uma das tarefas a serem executadas. As regiões envolvidas neste projeto são a Extremadura, a Andaluzia, o Alentejo, o Centro e o Norte de Portugal e o Norte do Algarve.

O projeto PRODEHESA-MONTADO inclui quatro atividades técnicas principais. Por um lado, trabalhará a adaptação do quadro regulamentar que atualmente afeta este ecossistema, as suas necessidades e características. Entre as tarefas programadas para esta atividade está o desenvolvimento de um projeto de lei sobre o montado para todos os territórios, que reflita as suas peculiaridades.

Por outro lado, o projeto pretende contribuir para a recuperação ambiental do montado, estudando o ciclo de vida dos seus produtos, quantificando a sua pegada carbónica e ampliando a base de dados cartográfica e os censos existentes. Além disso, o projeto tem em vista trabalhar numa candidatura única luso-espanhola para que o montado seja declarado Património Mundial pela UNESCO, entre outros aspetos.

Outra ação deste projeto está relacionada com a identificação e transferência de inovação para a produção e gestão de produtos. Isso envolve a modernização e adaptação dos processos de produção, a produção e promoção de produtos e serviços emergentes e, finalmente, a promoção da cooperação e profissionalização dos setores associados. Entre outras iniciativas, será organizado o III Congresso Ibérico do Montado, como ponto de encontro e discussão da sua situação.

Finalmente, também se levará a cabo um importante trabalho de valorização e marketing através da formação dos produtores e consumidores, e da quantificação do valor económico dos produtos e serviços; de marketing e comercialização dos mesmos através de publicações, campanhas de sensibilização, etc. Além disso, está prevista a realização da Primeira Feira Internacional do Montado, cujo objetivo é mostrar os diferentes ofícios, produtos e serviços oferecidos por este ecossistema.

Este projeto conta com 17 parceiros, dos quais 13 são entidades espanholas e 4 portuguesas: Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura (CICYTEX); Gabinete de Gestión Integral de Recursos; CTAEX; Universidad de Extremadura; Federación Española de la Dehesa (FEDEHESA); Universidad de Sevilla; Extremadura Avante; INIAV-Instituto Nacional de Investigação Agrária e Veterinária; Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía; Agencia de Gestión Agraria y Pesquera de Andalucía (AGAPA); Observatorio para la Comercialización y la Industrialización del Corcho Extremeño (OCICEX); Dirección General de Medio Ambiente de la Junta de Extremadura; INTROMAC; Universidad de Córdoba; QUERCUS – Associação Nacional de Conservação da Natureza; Instituto da Conservação da Natureza e das Florestas; e Universidade de Évora. Embora não seja um parceiro do projeto, a UNAC-União das Organizações dos Agricultores para o Desenvolvimento da Charneca vai participar ativamente nele como um importante representante do montado português.

 

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Projeto Transfronteiriço PRODEHESA-MONTADO lançado em Mérida

El alcornocal (Quercus suber) en España

Uno de los hábitats más predilectos para las setas es el alcornocal, bosques de Quercus suber de los que podemos disfrutar en casi todas las provincias de la geografía española.

Boletus aereus. Foto: Iñigo Marqués

El alcornoque es un árbol perenne, que crece en suelos ácidos o muy lavados. Por tanto junto con su predilección por zonas cálidas hace que de una amplia gama de setas comestibles como Boletus aereus o Cantharellus cibarius.

Existen tres zonas donde son muy frecuentes: toda Extremadura, Cádiz y el litoral de Girona. Además, existen reductos en el Bierzo (León) y Toledo donde su masa forestal va reduciéndose con el paso de los años. Y por último quedan pequeños núcleos y microreservas como en el Moncayo (Zaragoza) o Pinet (Valencia) donde son autenticas joyas botánicas.

Foto: Manuel Becerra

La aparición de las setas vendrá determinada por la época (mes del año) y la pluviometría, generalmente son grandes productores de boletus necesitando apenas 15 días para su aparición, además otras de ciclo más largo como las Amanita cesarea aparecerán tras unos 22 días. En Andalucía y Cádiz, su relación conjunta con las jaras hará que sea un hábitat idóneo para el Gurumelo. Y después, es uno de los árboles más productores de rebozuelos que hay necesitando una humedad constante por el largo ciclo de esta seta.

Amanita caesarea (fase huevo)

Como anécdota, se han llegado a encontrar marzuelos (Hygroporus marzuolus) en otoño en el PN Los Alcornocales de Cádiz y en Extremadura.

 

 

 

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El alcornocal (Quercus suber) en España

Es urgente mantener la dehesa

La dehesa no es un “sistema forestal” como dice y se repite desde la Administración; los científicos la definen como un “sistema agrario” (agroganadero). El lugar por tanto que en justicia le corresponde en la PAC no es en los pastos permanentes, sino en el grupo de cultivos permanentes. ¿Por qué no la defiende la Administración ahí, que es la mejor situación y resulta imprescindible para su salvación?

El pasado lunes día 24 de abril se celebró la Conferencia Sectorial de Agricultura (Ministerio, CCAA) para establecer una estrategia española sobre el futuro de la Política Agraria Comunitaria (PAC) más allá del año 2020. Algunos de los acuerdos alcanzados por los miembros de esta conferencia sectorial deben de preocupar, y mucho, al sector de la dehesa; pues una vez más puede quedar fuera del lugar que en justicia le corresponde, que es el de ser considerada como sistema agrario (agroganadero), dentro de la PAC.

SE ENCUENTRA EN RIESGO DE DESAPARICIÓN POR LA FALTA DE RENTABILIDAD

En lugar de ello, todo apunta a que seguirá siendo considerada por España, en Bruselas, como pasto leñoso o sistema forestal, perjudicándola de forma grave económicamente, ya que continuará en el estado de vulnerabilidad y riesgo de desaparición en el que se encuentra ahora por falta de rentabilidad. El acuerdo alcanzado recoge, según se dice en la referencia oficial, la defensa de los pagos directos actuales (pilar fundamental de las rentas agrarias) para dar “estabilidad” a los agricultores y ganaderos dentro de un “lenguaje” que luego permita defenderlos en Bruselas.

Este “lenguaje” administrativo, que hasta ahora se ha caracterizado por su ambigüedad y equívocos, ha servido a España para mostrar a la dehesa en Bruselas como “estandarte representativo” de unos pastos arbustivos (leñosos) que fueron “multados” por la Comisión Europea, al haber cobrado indebidamente pagos directos en España fincas que no contemplaban la PAC, durante el periodo 2009-2013. Estos errores, en los que incomprensiblemente se ha visto involucrada la dehesa, y de lo que ahora se acusan mutuamente la Administración central y la autonómica, se tendrán que dilucidar en los Tribunales de Justicia, para ver quién paga los 262 millones de euros de multa impuesta por Bruselas (esperemos que no le toque a la dehesa).

Seis comunidades autónomas (Cataluña, Aragón, Navarra, Baleares, País Vasco y Canarias) no tendrán que pagar nada de esta multa, porque sí aplicaron el CAP (Coeficiente de Admisibilidad de Pastos), a su debido tiempo (desde el año 2007), cumpliendo con la normativa legal europea. ¿Por qué no lo hicieron las demás?

A esta pregunta deben de responder con transparencia, por respeto a los ganaderos, las cuatro CCAA (Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha y Castilla y León), que tienen en su territorio a las dehesas y que ahora culpan a Bruselas de que no comprenden lo que es la dehesa. Son ellas y la Administración central las que nunca han aclarado a la Comisión Europea, por los cauces reglamentarios previstos, lo que es una dehesa, a la que indistintamente se le llama en España superficie forestal, superficie adehesada, monte mediterráneo o pastos leñosos (arbóreos y arbustivos).

La dehesa está incluida en la Ley 43/2003 de Montes junto con los roquedos, arenales, yermos, terrenos no cultivables y demás tierras abandonadas a las que se les denomina “terrenos forestales”.

La dehesa es y será en el futuro lo que España quiera, como país miembro de la UE, dentro de la amplia flexibilidad que dispone para aplicar la PAC de acuerdo con los Reglamentos (UE) 1307/2013 del Consejo y 640/2014 (delegado de la Comisión) que son los que regulan los pagos directos y las normas de concesión, control y sanciones; y en los que queda perfectamente claro que los árboles dispersos productores de frutos (Quercus), con cosechas repetidas anualmente (bellotas), son cultivos agrarios y no se les debe nunca aplicar el CAP.

Los principales científicos e investigadores sobre pastos de España, reunidos en la Sociedad Española para el Estudio de los Pastos (SEEP) tienen perfectamente definida a la dehesa en su Nomenclátor Básico (2001) como: “Superficie con árboles más o menos dispersos y un estrato herbáceo bien desarrollado, en la que ha sido eliminado, en gran parte, el arbustivo. Es de origen agrícola (tierras labradas en rotaciones largas) y ganadero. Su producción principal es la ganadería extensiva o semiextensiva, que suele aprovechar no sólo los pastos herbáceos, sino también el ramón y los frutos del arbolado”. Si de acuerdo con la ciencia, la dehesa es un sistema agroganadero, ¿por qué no lo acepta la Administración, siendo además la definición que le gustaría que se aplicase a la Comisión Europea? Sin embargo, España parece haberse empeñado en decir en Bruselas que la dehesa es un “sistema forestal”, sabiendo que lo forestal queda fuera de la PAC, al no existir en la UE una política forestal común.

A la dehesa, por estar dentro de los pastos permanentes, no se le tiene en cuenta el lucro cesante que le corresponde por realizar las labores necesarias para su mantenimiento y conservación.

Este déficit económico estructural sólo puede ser compensado dentro del grupo de los cultivos permanentes; y si no la recibe terminará desapareciendo después de haber realizado durante siglos y siglos una labor social, cultural y medioambiental inigualable (de lo cual, nosotros seremos responsables ante la historia).

Por otro lado, el pasado día 3 de mayo, en un debate del Parlamento Europeo, los parlamentarios españoles reafirmaron que la dehesa es un pasto leñoso, precisamente dentro de la Comisión de Agricultura del Parlamento Europeo, idea apoyada y defendida por los eurodiputados socialistas y populares españoles (reglamento ómnibus). Nos quieren hacer ver que es un triunfo suyo, porque ya por fin los pastos leñosos mediterráneos y la dehesa van a estar definitivamente dentro de los pastos permanentes (¡como si ahora no lo estuvieran!), generando con ello unos grandilocuentes titulares mediáticos como: “La Eurocámara aprueba incluir la dehesa dentro de la definición de pastos permanentes de la PAC” o “Los eurodiputados agrícolas incluyen las dehesas en los pastos permanentes” o lo que puede ser aún más llamativo, las CCAA con dehesa y las organizaciones agrarias muestran “satisfacción por este reconocimiento”, porque ya no serán afectadas por el CAP.

Si España quiere de verdad proteger, mantener y conservar la dehesa, como se viene haciendo por generaciones y generaciones de ganaderos durante centenares de años, tiene una solución que consiste en sacarla de la Ley 43/2003 de Montes, en la que está compartiendo espacio y problemas con los terrenos forestales más pobres y desfavorecidos de España, y situarla en el grupo de los cultivos permanentes, en el que tendrá asegurada su sostenibilidad y existencia.

¿Por qué no se hace? ¿A quién perjudica? ¿Tiene algo que ver con los 23 millones de hectáreas admisibles con derechos de pago básico que existían en el año 2013 en España y sólo los 20 millones derechos disponibles para su adjudicación en el año 2015? ¿Se van a devolver las hectáreas admisibles y los derechos de pago básico correspondientes que se les han quitado injustamente con la aplicación del confuso CAP?

La dehesa no es un “sistema forestal”, como dice y se repite desde la Administración; los científicos la definen como un “sistema agrario” (agroganadero). El lugar por tanto que en justicia le corresponde en la PAC no es en los pastos permanentes, sino en el grupo de cultivos permanentes. ¿Por qué no la defiende la Administración ahí, que es la mejor situación y resulta imprescindible para su salvación?

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http://www.diariodesevilla.es/agr_andalucia/urgente-mantener-dehesa_0_1138386381.html

Primer paso europeo para que la PAC reconozca como pastos permanentes a la dehesa y el monte mediterráneo

La Comisión de Agricultura del Parlamento Europeo (PE) aprobó este miércoles 3 la inclusión de los pastos mediterráneos dentro de la definición de pastos permanentes, lo que puede ayudar a ecosistemas como la dehesa española en la percepción de ayudas comunitarias, entre ellas las de la Política Agrícola Común (PAC).

Se trata de dos enmiendas presentadas por el PP y el PSOE para modificar esta definición, lo que supone “el pleno reconocimiento de la dehesa española como beneficiaria de las ayudas de la PAC”, afirmó la eurodiputada popular española Esther Herranz a través de un comunicado.

“La legislación europea actual sólo reconoce como pastos permanentes aquellos en donde predominan los herbáceos, sin tener en cuenta las especies leñosas presentes en los pastos mediterráneos, lo que se ha traducido en un agravio comparativo entre el Sur y el Norte de Europa”, indicó la eurodiputada al término del voto.

Esa disposición se ha traducido “en penalizaciones injustificadas sobre los pastos leñosos, que además tienen un gran valor ecológico, lo que se contradice con el espíritu de la última reforma de la PAC, en la que se ha querido promover una mayor aportación del campo a los requisitos medioambientales de la sociedad”, según Herranz.
La eurodiputada afirmó que “el informe de la comisión parlamentaria será tenido en cuenta en el voto final del próximo pleno del Parlamento y en las negociaciones con el Consejo de la UE” sobre la propuesta de la Comisión Europea (CE) de revisión de los textos legislativos conocida como Omnibus.

Se trata de una serie de modificaciones legislativas planteadas por la CE, que busca simplificar las políticas europeas, entre ellas la Política Agrícola Común (PAC), que conllevaría cambios en los pagos directos y en los reglamentos de la Organización Común de Mercados Agrícolas (OCM), de desarrollo rural y financieros.

Entre otras mejoras, España espera un mayor reconocimiento del uso y aprovechamiento de los pastos leñosos -presentes en ecosistemas como las dehesas- para mejorar así los coeficientes de admisibilidad, determinantes en la percepción de ayudas.

El reglamento Ómnibus se aplicaría hacia 2018, antes de la futura reforma de la PAC.

 

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Primer paso europeo para que la PAC reconozca como pastos permanentes a la dehesa y el monte mediterráneo

Piden al Estado una Ley de Protección Integral de la Dehesa

El Grupo Parlamentario de Ciudadanos en la Asamblea de Extremadura ha registrado una propuesta de pronunciamiento en la que insta a pedir al Gobierno central la tramitación de un proyecto de Ley de Protección Integral de la Dehesa.

El principal objetivo de esta iniciativa es conseguir que la superficie de dehesa pueda percibir las ayudas de la PAC y sea incluida, “en igualdad de condiciones”, con otros sistemas agrarios y cultivos permanentes, ha indicado la portavoz de C’s, María Victoria Domínguez, en un comunicado.

La dehesa, a su juicio, es uno de los sistemas agropecuarios sostenibles más valiosos de España, pero atraviesa una compleja crisis y está administrativamente en una situación “injusta y vulnerable”, dentro de los pastos permanentes.

Por esta razón, Ciudadanos aboga por que se incorpore al grupo de cultivos permanentes.

La propuesta, además, pide al Gobierno central que establezca un “marco estratégico” sobre la dehesa y la ganadería extensiva, con la participación del sector, con el fin de diseñar futuros objetivos viables dentro de la PAC.

“Para llevarlo a cabo es imprescindible que se tengan en cuenta los aspectos económicos, sociales, culturales y ambientales de la dehesa y de la ganadería extensiva”, ha señalado.

A su juicio, tienen una gran influencia en la fijación de la población al medio natural, además de contribuir al desarrollo de las zonas más desfavorecidas, a evitar la desertización o su efecto amortiguador sobre el cambio climático y el importante papel que juega como productora de bienes públicos para toda la sociedad”.

 

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http://agencias.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=2485728

La verdad científica de la rentabilidad de la dehesa

Lejos de mi la tentación corporativa, pero me irrita que frecuentemente me enfrente a colegas académicos que suelen citar a otros colegas de disciplinas que desconocen sin acudir a la crítica rigurosa de la fuente de los datos. Hoy les traigo a colación el caso de la dehesa. El resultado de la revisión de las publicaciones sobre la rentabilidad de las dehesas es una situación babélica, en la que sólo el especialista puede distinguir el dato consistente del dato ilícito.

Este ecosistema de la dehesa está cada día más valorado entre los propietarios y potenciales compradores que lo perciben como un activo que produce principalmente servicios de amenidades a sus propietarios, además de ofrecer servicios públicos sin precios de mercado a la sociedad en su conjunto. Sin embargo, es habitual que los propietarios y una mayoría de profesores universitarios, con pocas excepciones, declaren los primeros y publiquen los segundos que la dehesa no es rentable y, por el contrario, otros tenemos demostrado que la dehesa es rentable. ¿Es posible abandonar esta torre de babel en la que habita este “conocimiento” esquizofrénico?

Hay feliz racionalidad en la mayoría de los grandes propietarios de dehesas que logran mantenerse durante décadas en el disfrute de su paraíso

Nadie que se comporte racionalmente permanece en el desempeño de una actividad ruinosa de por vida. Al contrario, hay feliz racionalidad en la mayoría de los grandes propietarios de dehesas que logran mantenerse durante décadas en el disfrute de su paraíso. Consiguen satisfacer su ilusión porque en su momento abandonaron la vida contemplativa en la dehesa para percibir ingresos de sus actividades profesionales y rentas de inversiones obtenidos fuera de la dehesa. Pero el disfrute de sus dehesas se lo tienen que pagar los propietarios en forma de una menor rentabilidad en dinero líquido de los productos vendidos respecto de la que obtendrían invirtiendo en obligaciones del estado a 30 años.

Entonces, ¿donde está la racionalidad de los propietarios cuando aceptan menores beneficios monetarios líquidos de los que podrían obtener de la mejor inversión alternativa a la de la dehesa? La respuesta es bien conocida por estos grandes propietarios: no vendo mi finca porque puedo pagarme el disfrute de mi paraíso. Aquí está embebida la respuesta a la invisibilidad de la rentabilidad del servicio de amenidades privadas de la dehesa. Una encuesta publicada por la Editorial CSIC en 2015 a 765 propietarios de ecosistemas de dehesas y silvo-pastorales muestra que más de la mitad del precio de una dehesa la atribuyen los propietarios al rendimiento del servicio de las amenidades que consumen. También la administración pública reconoce en la Ley del suelo (2015) que en la valoración de las fincas rústicas las amenidades pueden suponer hasta el 50% del precio de tasación de la tierra pagado por el estado.

La verdad científica de la rentabilidad real total de la dehesa, después de incorporar el beneficio de las amenidades privadas, es que supera notablemente a la tasa de rentabilidad de las obligaciones del estado a 30 años. En el periodo 1994-2010 la rentabilidad de la dehesa en términos reales ha fluctuado entre el 3 y el 6%. A pesar de esta competitiva rentabilidad de la dehesa, los propietarios no evitan la paulatina degradación de su arbolado de encinas, alcornoques, robles, acebuches y otros árboles de especies frondosas mediterráneas. Los precios del mercado de la tierra suben por revalorizarse las amenidades del paisaje de las dehesas de forma persistente. La paradoja es que sus propietarios y compradores admiten la degradación del arbolado sin que perciban que el mercado depreciará a muy largo plazo los activos ambientales privados de la dehesa. Por el momento el mercado es ciego y sigue a medio plazo revalorizando el paraíso impresionista de nuestras dehesas.

* Pablo Campos es profesor de Investigación del CSIC en el Instituto de Políticas y Bienes Públicos del CSIC y Premio Nacional de Economía y Medio Ambiente en 2002.

 

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http://blogs.elconfidencial.com/espana/tribuna/2017-03-21/verdad-cientifica-rentabilidad-dehesa-csic_1350826/

Extremadura, dispuesta a acudir a los tribunales europeos por la sanción a los pastos

Extremadura irá “hasta el final” para recurrir la sanción impuesta por el Coeficiente de Admisibilidad de Pastos, en los tribunales españoles y también en los europeos, y contra el Gobierno de España, si fuera necesario, ha dicho hoy el presidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara.
En el Pleno de la Asamblea de Extremadura, Fernández Vara ha hecho estas consideraciones en respuesta a una pregunta de Ciudadanos sobre las medidas adoptadas por la Junta en relación a esta sanción.
Según ha recordado la única diputada de esta agrupación, María Victoria Domínguez, Extremadura se enfrenta a una segunda multa de 79 millones de euros en relación a los pagos de las ayudas de pastos de los años 2010 al 2014, tras la impuesta en el año 2015, relativa a los pagos de 2008 y 2009, y sobre la que el Tribunal Supremo está previsto que se pronuncie en breve.
Vara ha indicado que estas sanciones son fruto del “absoluto desconocimiento de la realidad del campo español, sobre todo de la dehesa”, ya que la Unión Europea no contabiliza como pastos la superficie que se encuentra debajo de cada árbol, de ahí la diferencia de criterios para fijar las ayudas.

Por ello, ha anunciado que la Junta de Extremadura ha elaborado una nueva propuesta, que ha enviado ya al Ministerio y que se expondrá también a Bruselas, “con la sana intención de que de una vez por todas se entienda la realidad de lo que es la dehesa”.

 

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https://www.oviespana.com/informacion-de-ovino/servicio-diario-de-noticias/noticias/extremadura-dispuesta-a-acudir-a-los-tribunales-europeos-por-la-sancion-a-los-pastos?acm=158_844

La dehesa, en riesgo de desaparición: “Estamos en un momento crítico”

La dehesa se define en una foto: la de un rebaño de ovejas pastando libremente entre unos alcornoques o unos cerdos buscando bellotas bajo unas encinas que se suceden unas a otras por extensas laderas. La imagen se repite a lo largo de tres millones y medio de hectáreas, distribuidas por todo el suroeste de España, que conforman un ecosistema único en la península Ibérica creado por el hombre hace miles de años.

Sin embargo, esta estampa corre peligro de desaparecer. Los problemas medioambientales, económicos y sociales que atraviesa amenazan esta forma de vida agroforestal de ganadería extensiva, de la que emanan, entre otros, el jamón ibérico de bellota, el corcho, las bellotas, la miel o todo tipo de productos ovinos, vacunos y porcinos.

La seca, una muerte silenciosa

El problema más visible y urgente es ‘la seca’, una enfermedad que se cuela por las raíces de los árboles a través del subsuelo y va secando lo que encuentra, impidiendo que encinas y alcornoques —las especies que caracterizan a las dehesas— se alimenten. Una muerte silenciosa que trae de cabeza a los propietarios porque ni tiene cura, ni puede volver a aprovecharse el terreno por donde pasa.

Adolfo Rangel, propietario de una dehesa en Badajoz, tiene cerca de 30 hectáreas donde la fitóftora, el microorganismo que provoca la seca, campa a sus anchas: “En pocos años, hemos perdido ya el 10% de la bellota, pero eso dentro de lo puramente económico; en lo personal, te duele el alma porque vas viendo cómo tus árboles se mueren y nadie puede hacer nada”.

En Extremadura, existen cerca de 5.000 focos de la enfermedad, y en Andalucía se calcula que se pierde un árbol al año por hectárea

Aunque la seca es una enfermedad que se conoce desde hace cerca de dos décadas y afecta a países de todo el mundo, es en estos últimos tiempos cuando se está multiplicando su impacto en España, sobre todo en Extremadura, donde ya hay cerca de 5.000 focos detectados, y en Andalucía, donde la Fundación Savia calcula que se infecta un árbol por hectárea al año —la densidad media de las dehesas es de unos 40 árboles por hectárea—. Una cifra aparentemente pequeña pero que causa un gran impacto sobre el ecosistema de la dehesa, sobre todo porque se trata de árboles centenarios que tardan generaciones en crecer. Además, va subiendo de manera imparable por las zonas de Castilla.

“Muchas veces la muerte es fulminante, no duran ni un mes, y hablamos de especies que tardan unos 35 años solo en dar sus primeros frutos”, explica Ramón Santiago, doctor en Ingeniería de Montes del centro de investigación Cicytex, desde donde investigan este organismo. La única solución hasta ahora es la prevención, puesto que se propaga por las aguas subterráneas y es muy fácil que alcance a otros árboles cuando aparece. “Aún no hemos encontrado la manera de detenerlo, y además una vez que se contagia un árbol, aunque lo arranques, es terreno que pierdes, porque no puedes volver a plantar”, coincide Fernando Pulido, coordinador del Instituto Universitario de Investigación de la Dehesa de la Universidad de Extremadura.

Pía Sánchez, propietaria de una dehesa de 450 hectáreas a pocos kilómetros de Mérida, ve con preocupación los primeros alcornoques que han empezado a secarse en su finca. Su aspecto, grisáceo y con la corteza desconchada, es el típico de un árbol en verano, aunque a estos no volverán a salirles hojas verdes. “Es el hachazo final”, comenta su dueña.

La seca encuentra su lugar preferido en los árboles más debilitados y envejecidos, donde se hace fuerte y va creciendo. Ese es precisamente el principal motivo de su reciente expansión. “En torno al 80% de las dehesa de encina y el 70% del alcornoque no tienen una regeneración adecuada”, explica Pulido. Pero la fitóftora en realidad no es la causa sino una de las múltiples consecuencias de la escasa rentabilidad de las dehesas, que provoca, en este caso, que los propietarios no puedan costearse plantar árboles nuevos y la enfermedad se propague.

Distribución de las dehesas en España.

Un negocio poco rentable

“Hace 25 años vendí mi primer borrego por 60 euros [10.000 pesetas], y el último lo he hecho por 53, cuando el gasto de gasolina, mano de otra o maquinaria se ha incrementado mucho más”, explica Pía Sánchez, que además es la presidenta de la Federación Española de Dehesas (Fedehesa). “Tenemos que estar mirando cada céntimo que gastamos, no podemos mejorar nuestras fincas, ni siquiera para disminuir la carga ganadera y dejar zonas de descanso para que crezca el arbolado”. En su caso, dejó un puesto —y un sueldo— como directora de un banco para retomar la tradición familiar, pero últimamente solo gana lo justo para vivir. Aun así es afortunada. “Solo el 10% puede dedicarse a esto en exclusiva, la mayoría tiene otros trabajos”, reconoce.

La principal fuente de inversión de una dehesa es la venta de los animales que se crían en ella, pero muchos propietarios están buscando actividades paralelas con las que complementar los ingresos. En el caso de Pía, este dinero extra proviene del alquiler de una casa rural con vistas a la dehesa y de monterías. Sin embargo, la convivencia de animales domésticos con salvajes está aumentando exponencialmente la propagación de la tuberculosis, y con ella la liquidación de ganaderías enteras, otro de los principales problemas sanitarios de estos ecosistemas. Solo en Extremadura, el impacto de la tuberculosis bovina ha pasado del 3 al 12% en poco tiempo.

Para el mantenimiento de una dehesa, la gestión del hombre es fundamental: él es quien mantiene los árboles y dirige los animales por las distintas zonas para que abonen el suelo y se aprovechen de los nutrientes que va generando cada zona. Es la pieza que permite que el frágil equilibrio sea sostenible, y si la abandona, muere sin él. “Si no es rentable, al final dejas de lado el manejo diario. Pero sin el cuidado que necesita, se rompe el equilibrio y empiezan a aparecer patógenos y enfermedades”, apuntan desde el equipo de estudios ganaderos de la Fundación Savia.

Solo el 10% puede dedicarse a esto en exclusiva, la mayoría tiene otros trabajos

Para buscar más rentabilidad, otros también optan por aumentar la carga ganadera por encima de lo que el terreno soporta: “Hay dehesas que están destrozadas porque han metido más animales y el exceso nunca viene bien, porque estás creando una situación de estrés, una sobrecarga”, explican desde Savia.

Cuanto más árboles, menos subvención

Tradicionalmente, el único factor que ha hecho rentables las dehesas han sido las subvenciones. Sin embargo, las políticas agrarias tampoco están incentivando la plantación de nuevos árboles desde hace años. Todo lo contrario. Desde el año 2015, paradójicamente, tener encinas o alcornoques penaliza la cantidad de contribución que se recibe de la Unión Europea.

La ayuda del coeficiente de admisibilidad de pastos (CAP) de la actual Política Agraria Común, que durará hasta 2020, ha sido aplicada por España de manera que se descuenta del terreno subvencionable el diámetro de las copas de los árboles, que se calcula mediante imágenes aéreas. Esto ha supuesto enormes reducciones para todos los propietarios. “En mi caso, he perdido cerca del 70% de la ayuda”, cuenta Pía Sánchez. “No tiene sentido, porque precisamente el pasto que se genera justo debajo de la copa es el más verde y el más rico, porque tiene más humedad y es donde el animal reposa”.

Las distintas asociaciones y expertos achacan esta medida al “desconocimiento” sobre lo que es una dehesa en Bruselas y a la falta de capacidad de las instituciones españolas para ponerla en valor. “Nos consideran un pasto cuando somos un sistema agrosilvopastoral, de ganadería extensiva, no tiene ningún sentido”, explica Raúl Cabello, director ejecutivo de la Asociación de Gestores de la Dehesa de Extremadura. “Estamos en el mismo paquete de ayudas que un bosque, una tierra abandonada, un roquero o un arenal”, añade.

“Creemos que hay una responsabilidad de las instituciones en lo que puede suponer la desaparición de este ecosistema”

Además, también se descuentan del pago los matorrales y todo tipo de vegetación que no sea puro suelo de pasto. “Cuánto más dehesa seas, más penalización tienes”, denuncian desde la asociación extremeña. La presidenta de Fedehesa coincide: “Es contraproducente a su propio desarrollo”. Ella tendrá una inspección esta misma semana, pero se niega a tener que arrancar la flora que no tiene tronco de su territorio. “Supone cargarte la biodiversidad que caracteriza este ecosistema. Por ejemplo, nos vemos obligados a arrancar las jaras, cuando son buenísimas para prevenir patógenos en la lana de las ovejas, o muchas hierbas que los animales comen y hacen que se inmunicen de manera natural, sin las cuales tenemos que estar medicándolos. Es un sin sentido”, explica mientras pasea por su territorio y muestra orgullosa todas las especies que habitan en él.

Por ese motivo, han decidido llevarlo a los tribunales: “Creemos que hay una responsabilidad de las instituciones en lo que puede suponer la desaparición de este ecosistema. Además, aunque alguien pudiera permitírselo, quién va a regenerar el arbolado así; al revés, se dejan morir o se evita que crezcan los que surgen, porque te van a pagar menos”.

Atraer a los jóvenes

Pero en los vastos campos de dehesas de Andalucía, Extremadura, las dos Castillas o un pedazo de Madrid, los árboles no son lo único que envejece. Los problemas asociados y la falta de relevo generacional están desembocando en un paulatino abandono de las dehesas.

El 75% de las dehesas está en manos privadas y el 60% cuenta con un solo empleado a tiempo completo

Por eso, tres jóvenes de Sevilla formaron la iniciativa Somos Sierra Norte hace cerca de un año, para poner en valor territorios que forman parte del patrimonio cultural de sus comarcas. “El relevo generacional es un problema grave, siempre nos han estado diciendo que teníamos que estudiar para no vivir del campo, pero queremos ponerlo en valor”, explica una de las fundadoras, Marta Cornello, una profesora que dejó la pizarra para ayudar a su padre con la excesiva burocracia que conlleva este tipo de explotaciones —otro de los inconvenientes que todos señalan—. Ahora son cerca de 15 personas de todos los campos: desde ingenieros a farmacéuticos, monitores de tiempo libre o agricultores.

Quieren informar a las administraciones y “crear sector”, en una actividad tradicionalmente muy individualista. No todos tienen o trabajan en una dehesa, pero sí defienden un territorio en el que han crecido. “Veíamos que las personas mayores han hecho lo que han podido, pero también hay que reinventarse y la gente está muy desencantada. Había que hacer algo, o nos movíamos nosotros los jóvenes o iba a desaparecer”, coincide Marta. El 75% de las dehesas está en manos privadas y el 60% cuenta con un solo empleado a tiempo completo —la media por dehesa es de 300 hectáreas—, con contrataciones temporales para algunas tareas estacionales.

Después del abandono, la nada

La dehesa está acostumbrada a tener que defenderse. Su propio nombre viene de ‘defessa’, defensa en castellano antiguo, y se refería a la delimitación de su territorio. El terreno en el que emerge es árido, de tierras pobres, donde no suele haber industria ni gran diversidad económica: es el paisaje de la España vacía. “La vegetación es dura, el suelo seco y las precipitaciones escasas. Es la mejor alternativa para estos territorios”, apuntan desde Savia, donde calculan que a este ritmo de deforestación, el ecosistema se extinguirá en unos 40 o 50 años.

Están consideradas un sistema de alto valor natural por la Unión Europea, y son el hábitat de especies en peligro como el águila imperial o el lince, además de formar parte de la cultura y tradición del territorio donde se asientan. “Aquí, todo el mundo tiene alguna relación con las dehesas”, explica Ramón Santiago sobre Extremadura, donde abarcan el 31% del territorio y el 5% del PIB. Por eso la ponen en valor no solo como negocio. “La dehesa fija la población, genera empleo, combate el cambio climático al ser generador de carbono y es un sello de identidad y de productos únicos, de hecho, sin la dehesa el jamón ibérico de bellota desaparecería”, señala Pía Sánchez. “No queremos que se convierta en simplemente un espacio de recreo, de señoritos que vienen de la capital y lo tienen como cortijo”, añade.

Además, desde la Asociación de Gestores defienden la creación de un sello en sus productos que promocione y dé a conocer lo que nace de la dehesa. “Es necesario que la sociedad sepa lo que es este ecosistema y su aportación”, añade Raúl Cabello.

Pero lo más importante para expertos y asociaciones no es solo lo que aporta, sino lo que viene después de su desaparición. “Estamos en tierras muy secas que si se abandonan, acabarían generando incendios, porque los matorrales se secarían”, explica la presidenta de Fedehesa. “Tenemos que salvarla, porque después de la dehesa solo queda el desierto”.

 

 

Puede encontrar la noticia en:

http://www.elconfidencial.com/espana/2017-02-15/dehesa-ecosistema-desaparicion_1329814/

Extremadura demanda un trato diferenciador en la PAC para la dehesa por su vulnerabilidad

La Junta de Extremadura ha propuesto una reforma sobre la consideración de dehesa en la Política Agraria Común (PAC) que incluya un tratamiento diferenciado y adecuado para este ecosistema y otros pastos arbolados y arbustivos que están en una situación vulnerable en varios aspectos.

Así lo ha dicho hoy en Mérida la directora general de Política Agraria Comunitaria, Yolanda García Seco, que ha comparecido ante la Comisión de Medio Ambiente y Rural, Políticas Agrarias, Territorio, Administración Local e Interior, Urbanismo y Transporte de la Asamblea de Extremadura.

García Seco ha explicado que es precisa esa distinción para la dehesa y que pueda aplicarse al régimen de ayudas de la PAC.

Esta cuestión afecta a las actuales normativas europea y nacional, y se ha trasladado al Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (Mapama) y a otras regiones para elevarla a la Comisión Europea.

Para García, la aplicación de las sucesivas reformas de la PAC pone en peligro la continuidad de este ecosistema, que se encuentra en una situación de vulnerabilidad económica y amenazado por otros problemas de índole sanitario y medioambiental.

A su juicio, el problema radica en las diferencias de criterio que, sobre la consideración de la dehesa como superficie pastable, han supuesto para el Estado sanciones que alcanzan los 300 millones de euros.

Con el fin de aplicar el Coeficiente de Admisibilidad de Pastos (CAP) exigidos por la Comisión Europea, la Junta ha elaborado una capa de dehesa que se incorpora al registro de explotaciones.

En esa capa están incluidos terrenos cuya especie principal es el quercus en recintos declarados como pastos arbustivos, pastos arbolados y pastizales, y se excluyen los roquedos.

Además, se ha hecho una capa de pastos medioambientalmente sensibles y se han reconocido las prácticas locales establecidas en el norte de Cáceres y en las fincas comunales.

Según García, Extremadura ha perdido más de 333.000 hectáreas de superficies admisibles de pastos como consecuencia del CAP, por lo que salen del sistema y no podrán recibir ayudas más allá de 2020 en el caso de que la redistribución de ayudas fuera mediante una “tasa plana”, como amenaza la UE.

“Es importante ampliar y consolidar las superficies admisibles en las explotaciones agrarias de cara a futuras reformas, así como implementar las hectáreas declaradas anualmente”, ha agregado.

La Consejería de Medio Ambiente y Rural, Políticas Agrarias y Territorio expondrá los problemas de la dehesa en la comisión del área del Parlamento europeo con la finalidad de sensibilizar a las instituciones comunitarias acerca de la necesidad de su protección.

Esta problemática está relacionada con la definición de pastos permanentes, que son aquellas superficies que tienen plantas como gramíneas y otros forrajes herbáceos en pastos naturales.

Las imposiciones de la normativa suponen un arduo trabajo del Ejecutivo regional puesto que hay que verificar un millón y medio de hectáreas.

Por todo esto, García ha asegurado que han realizado propuestas para la modificación de la normativa que mejoren la gestión de las dehesas y darles visibilidad.

Además, ha agregado que el Gobierno extremeño constituirá un grupo de trabajo de técnicos y expertos para la reforma de la PAC a partir de 2021 y tratará, también, la dehesa.

Los grupos políticos presentes en la comisión, los del PP, el PSOE y Podemos, han mostrado su apoyo a la Junta sobre la propuesta para la Comisión Europea y han ofrecido su colaboración.

 

Puede encontrar la noticia en:

http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/extremadura/extremadura-demanda-trato-diferenciador-pac-dehesa-vulnerabilidad_994319.html

¡¡¡Salvemos a la Dehesa!!!

Tenemos una especial preocupación en la Fundación Savia por las difíciles circunstancias que atraviesa la dehesa y su fiel y leal compañera la ganadería extensiva, con la que forma un binomio inseparable. Ambas están amenazadas de desaparición debido a una serie de problemas que están coincidiendo en el tiempo, no se sabe muy bien si de forma casual o por falta de previsión debido al desconocimiento sobre ellos.

Esta anómala situación, francamente preocupante para todos los ciudadanos, la vienen denunciando los miembros de esta Fundación siempre que pueden, en cualquier lugar y ante cualquier representante público, desde hace años, sin que hasta ahora hayamos podido influir en el cambio del errático camino que se está recorriendo; y esto es un enorme riesgo, porque estamos dejando morir a una auténtica “joya medioambiental, social y cultural” de las más valiosas que existen tanto en la Península Ibérica como en la Unión Europea, de la que formamos parte como país miembro y con la que tenemos obligaciones contraídas voluntariamente para su protección y conservación. Obligaciones que quedan reflejadas tanto en la propia legislación europea (Directiva 43/92 de Hábitats) como en las contraídas con un Organismo Internacional de la importancia de la UNESCO, que la tiene declarada Reserva de la Biosfera.

OCULTAR PUBLI X

La importancia de la dehesa

Ante esta situación injusta y de desamparo en la que se encuentra la dehesa, debemos asumir la responsabilidad y la necesidad de involucrarnos en esta extraordinaria y atractiva tarea de salvación. Nos va mucho en ello a todos los ciudadanos, pues la Dehesa es paisaje, biodiversidad, sumidero de carbono, utensilio amortiguador del cambio climático y herramienta de lucha contra el fuego y la desertización, que además nos enriquece con valores naturales, pues trae armonía al campo y nos llena el espíritu de paz y tranquilidad cuando tenemos la oportunidad de observarla en silencio siendo pastoreada de forma paciente y acompasada por nuestras vacas retintas, nuestras ovejas merinas y nuestro incomparable cerdo ibérico.

La sociedad española no puede dejar morir a este extraordinario ecosistema, único en el mundo, que es el maravilloso resultado de la acumulación de conocimientos de nuestros antepasados, que a lo largo de siglos han sabido plasmar lo mejor de su cultura en un sistema de producción ganadera, genuino para el aprovechamiento racional y adecuado para unos suelos muy pobres (que no sirven para ser cultivados), que están situados en zonas desfavorecidas de sierra, con escasas precipitaciones y veranos largos y calurosos. Esta simbiosis dehesa-ganado ha sido y es la admiración de estudiosos de todo el mundo como ejemplo de cultura ganadera y sostenibilidad.

En este aspecto cultural, los españoles somos un referente a nivel mundial y debemos sentirnos orgullosos de aportar a la comunidad internacional algo indiscutible: no hay nada mejor que la dehesa ganadera para aprovechar racionalmente los recursos naturales que existen en este tipo de clima y suelo. Está demostrado, a lo largo de siglos, que en aquellos lugares y suelos de estas características edafológicas donde ha desaparecido la dehesa ganadera, no queda nada, desde punto de vista agrario, que haya podido sustituirla con éxito.

Una medicina antigua para problemas nuevos

Pero, ¿por qué desde la Fundación Savia queremos lanzar este mensaje a la Sociedad? Pues porque LA DEHESA SE ESTÁ MURIENDO Y HAY QUE SALVARLA, y esta salvación tiene que venir por la vía de involucrar a toda la sociedad española en un proceso de exigencia a la Administración para que intervenga ya, con políticas efectivas, lógicas y racionales, ajustadas a la realidad y situación de hoy. Que no es el camino adecuado lo que se está intentando hacer en estos momentos por parte de la Junta de Andalucía: echar mano de la Ley 7/2010 de la Dehesa, una medicina antigua, desfasada hoy por los acontecimientos diarios que se producen y superada por los conocimientos que tenemos actualmente sobre el manejo de ganado doméstico en extensivo, dentro de la importancia que la sociedad moderna actual le da a la Sanidad y protección del Bienestar de los Animales.

La Ley de la Dehesa a la que nos referimos se empezó a gestar en Andalucía hace alrededor de 15 años a través de un Pacto por la Dehesa (año 2005) y se aprobó en el Parlamento hace 7 años (Ley 7/2010). Desde entonces para acá ha estado olvidada, nunca ha tenido un presupuesto y ahora creemos que ha sido ampliamente superada por los problemas gravísimos que actualmente le afectan a la dehesa, para los que esta Ley, inactivada durante tanto tiempo, NO PUEDE SER LA SOLUCIÓN.

Los miembros de la Fundación Savia, fuimos promotores del Pacto por la Dehesa, participamos activamente en las consultas y reuniones que hubo durante la gestación de la Ley, dando nuestra opinión de lo que preveíamos que iba a pasar (y por cierto, está pasando). Y ahora, cuando después de tanto tiempo oímos decir desde la Administración que se va a aprobar el Plan Director de la Dehesa para poner en marcha la Ley 7/2010, no tenemos más remedio que decir, por coherencia y responsabilidad, que nos parece un error ponerla ahora en marcha por su antigüedad, porque está desfasada con respecto a la PAC, porque se basa en una definición errónea, y sobre todo, porque debería ir acompañada de un presupuesto como mínimo de 100 millones de euros anuales, que son los necesarios, para dar respuesta a los principales y graves problemas que afectan a la Dehesa; de los cuales la Administración andaluza carece, como puede observarse en las partidas presupuestarias de los PDR, aprobadas ya para el periodo 2015-2020.

Es un presupuesto mínimo del que sería necesario disponer para poder hacer frente a los siguientes graves problemas, que son los que tienen herida de muerte a la dehesa por su falta de rentabilidad: Decaimiento de la arboleda (Seca), falta de regeneración (Arboleda), coeficiente de Admisibilidad de Pastos (CAP), norma de Calidad del Cerdo Ibérico (Real Decreto 4/2014), plan de lucha contra la Tuberculosis (Zoonosis), excesiva legislación (Asfixia Burocrática), e inadecuada ubicación administrativa (Ley de Montes).

Sólo hay que leer la Ley detenidamente para darse cuenta de que su estructura legal no responde a las necesidades de salvación que hoy tiene la Dehesa, independientemente del Plan Director que se pretende aprobar, pues éste sólo puede dar respuesta al desarrollo de la Ley, que es la que está desubicada, antigua y desfasada.

Puede encontrar la noticia en:

http://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/Salvemos-Dehesa_6_603749623.html

El pienso vence a la bellota

El cerdo ibérico ha estado históricamente ligado a la imagen de la dehesa y la bellota, pero, ese producto dejó de ser legalmente patrimonio exclusivo de esas zonas, fundamentalmente en las provincias del suroeste de la península, de Salamanca a Huelva, desde el año 2001 cuando el ministro de Agricultura, Miguel Arias aprobaba la primera normativa para regular el sector donde se permitía producir ibéricos de cebo en explotaciones intensivas, en cualquier punto de España y del mundo, simplemente a partir de animales con un mínimo de ese tronco racial.

Desde esa fecha, los sacrificios de cerdo ibérico de cebo no han parado de crecer año tras año hasta una cifra que actualmente se eleva a una media de 1,8 millones de unidades, que llegó a superar los tres millones entre 2006 y 2008 provocando el hundimiento de los mercados y un reajuste de censos. Por su parte, el ibérico de bellota ligado a la dehesa caía en la última montanera a solo 450.000 animales.

Esta situación de una elevada oferta de ibérico de cebo a bajo precio inundando los mercados, junto a promociones de ibérico de bellota a 160 euros frente a unos costes medios de 400 euros, ha colocado a lo ibérico como un producto más de reclamo barato. Aparece en los estantes junto a leches y aceites, provocando una situación de alarma en el sector.

Además, el cerdo ibérico ya no es solo una actividad ligada a medianas y pequeñas explotaciones en esas zonas tradicionalmente productoras de bellota. Ahora está dominado por grandes grupos que operan en el segmento de cebo en macrogranjas como catalana Vall Companys e Inga Food de la multinacional Nutreco, y en menor medida otros como El Pozo y cooperativas como Cobadu, Copese, Copiso o Guissona, lo que da otra dimensión a la situación de los mercados.

Para José Gómez, director general de Joselito, una de las firmas emblemáticas en el segmento de la bellota, lo ibérico nunca debió salir de las zonas de la dehesa. Entiende que esa normativa se hizo ante la presión de grandes grupos industriales y de algunas comunidades autónomas. Pero Gómez cree que ya no hay marcha atrás por los muchos intereses que operan en ese sector. En su opinión, actualmente, antes no, sí funcionan los controles de las Administraciones sobre las dehesas a efectos de carga ganadera o de bellota. Sin embargo, reclama un mayor control por parte de las certificadoras privadas que operan en los mataderos para evitar el fraude de piezas que se venden como ibéricas de bellota y que no lo son.

Miguel Ángel Higuera, director general de la organización sectorial Anprogapor, que agrupa a muchos de los productores de cebo, considera que se trata de un producto que cumple una normativa, a unos precios bajos consecuencia de su sistema de cría y alimentación, pero que no compite con el auténtico ibérico de bellota para el que reclama una serie mayor de controles desde la dehesa a los mataderos.

 

Puede encontrar la noticia en:

http://economia.elpais.com/economia/2016/12/04/actualidad/1480886411_120740.html

SEO/BirdLife denuncia la existencia de dehesas extremeñas amenazadas por cultivos irregulares y solicitudes de tala

Según consta a SEO/BirdLife, tras alertar recientemente al Ayuntamiento de Majadas y a la Dirección General de Medio Ambiente extremeña, sobre una autorización emitida por el Servicio Forestal para talar 500 encinas, se detectaron varias irregularidades dando pie a la suspensión de la autorización.

La petición de talar estas 30 hectáreas de dehesa ya había sido solicitada por el propietario en varias ocasiones durante los últimos años, siendo denegada en todos los casos. Sin embargo, resulta sorprendente que previamente fuese autorizado a plantar los olivos en mitad de esta dehesa y que finalmente este verano el Servicio Forestal le autorizara a talar las encinas que compitieran con el cultivo, cuando no ha habido un procedimiento de cambio de uso del suelo.

Se trata de un grave precedente que podría suponer una amenaza directa sobre miles de hectáreas de encinares que actualmente están invadidas por cultivos de regadío irregularmente autorizados.  Los propietarios no talan el encinar para plantar los cultivos, sino que aprovechan el espacio entre los árboles y no se produce, según ellos, cambio de uso del suelo, con lo que en teoría no precisan autorización ambiental. Pasados unos años, las encinas empiezan a enfermar debido a la afección de los cultivos, o a misteriosas patologías. En los casos más resistentes, se acaba solicitando la tala por competencia con el cultivo, como ha ocurrido en Majadas.

Tampoco, según esta organización, es la primera vez que los propietarios talan grandes extensiones de encinas para implantar cultivos en zonas reservadas a la dehesa. Ya ocurrió hace años en la finca El Sevillano, en el término municipal de Navalvillar de Pela y dentro de un espacio protegido, donde se autorizaron cambios de uso de suelo forestal (dehesa) a agrícola, sin evaluación de impacto ambiental y, pese a ello, el Servicio Forestal volvió a autorizar las talas.

Otros muchos encinares en los términos municipales de Navalvillar de Pela y Logrosán están siendo ocupados por plantaciones de olivos en regadío, que se extienden bajo las copas de las centenarias encinas, eliminando los ricos pastos de estas dehesas condenadas.

SEO/BirdLife ha exigido a la Consejera de Medio Ambiente y Rural, Políticas Agrarias y Territorio que se acabe con estas prácticas irregulares contra la dehesa, que se tomen las medidas necesarias para evitar los criterios excesivamente favorables a la tala de encinares de algunos técnicos implicados y que se proceda a sancionar ejemplarmente a los promotores de estas especulaciones agrarias que incumplan las normas de protección del medio ambiente.

 

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SEO/BirdLife denuncia la existencia de dehesas extremeñas amenazadas por cultivos irregulares y solicitudes de tala




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